Debo decirle que a la persona de Elba Esther Gordillo Morales le conozco desde mediados de los años setenta, cuando llegó a dirigir, bajo la batuta de ‘Vanguardia Revolucionaria del SNTE’ (22 de septiembre de 1972) de Carlos Jongitud Barrios (1924-2011), a la sección 36 del sindicato magisterial, ubicado en la calle de Belisario Domínguez No 32, del Centro Histórico en el DF.
El edificio sindical albergaba en aquellos años a las secciones: 9 de profesores de preescolar y primaria del DF; a la 10, de Postprimarias del DF (secundarias y el IPN), la 11 de los trabajadores administrativos y de apoyo a la Docencia del DF; la 36 de profesores del Valle de México y la sección de profesores de escuelas particulares.
Un dato, la Calle de Belisario Domínguez en dirección a la Plaza de la Constitución, cambia su nombre por el de República de Venezuela y en el No. 36, a dos cuadras del viejo edificio de la Secretaria de Educación Pública (SEP) se encuentra la sede del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE.
Volviendo con Elba Esther Gordillo, le comento que siempre demostró ser una mujer de ‘muchos pantalones’, muy ‘chocante’, se diría que hasta antipática, sobre todo con la gente que ella no conocía y aunque la conociera, pero se convertía en todo lo contrario con aquellos que en un momento dado podría significar ‘poder’.
Sus biógrafos –no autorizados desde luego- retratan a una mujer calculadora, fría, muy seria, con el discurso bien aprendido y una agilidad mental incomparable. También con excelente gusto para vestir y el uso de accesorios, precisamente como se vio en el Noticiero Nocturno de TV Milenio conducido por Ciro Gómez Leyva.
El equipo del periodista buscó afanosamente a la chiapaneca sobre todo, por su rudo discurso en Los Pinos, el 15 de mayo, frente al presidente Felipe Calderón (2006-2012) cuando acusó a la ex secretaria de Educación y candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, de ambiciosa y vil.
Con el tiempo pasado en el noticiero estelar que conduce Gómez Leyva, una pregunta se insistió: ¿No cree, maestra, que ha llegado la hora del retiro de la actividad pública? insistía, ¿No cree que sea hora de que se marche en paz?
Confiesa Ciro que una de las respuestas probables era “Lo estoy pensando”, pero la habilidad mental de la comiteca contraatacó con un ¿Porqué?, también dijo que si sus compañeros eligieran a otra persona ella con gusto dejaba el cargo. Tal expresión me hizo recordar aquella entrevista histórica conocida como “Díaz- Creelman”
Segura, con una modulación de voz envidiable que a veces hasta parecía que iba a llorar –y confesó que lo ha hecho-; con un manejo de vocabulario y una expresión corporal extraordinaria la líder actuó y lo hizo muy bien.
El periodista estrella del noticiero nocturno de Milenio interrogó sobre varias temáticas, sin omitir desde luego a la Evaluación Universal de los profesores de la educación básica y se concluye que el SNTE no se opone a ser evaluados, pero debe la SEP aclarar posturas y distribuir oportunamente las instrucciones del método que se realizará para tal evaluación. ¿En junio? Es posible, si la SEP hace su chamba y se pone a trabajar, respondió finalmente.
Abiertamente no aceptó haber atacado a la candidata presidencial Josefina Vázquez Mota (DF, 1961). Dijo que nunca pronunció su nombre. Sin embargo la ironía volvió hacer presencia y hábilmente la de Chiapas llevó la entrevista al tema de López Obrador, cuando afirma que en el 2006 habló con el de Macuspana por la participación de los Bejarano, las Padierna y subgrupos muy negativos, según Elba Esther y su respuesta fue, ‘hablamos más adelante’ y nunca se llegó el tiempo.
Elba Esther Gordillo se vio por TV Milenio, diferente en su imagen, más estirada de la piel, sin llegar a la deformación de sus facciones, sin titubeos, con el uso adecuado de la gesticulación, entonación, con un discurso que parece convence.
La maestra esta vez, ante el periodista Ciro Gómez Leyva no satisfizo las cuestiones planteadas porque no declaró lo que el señor de la TV quería, pero de plano el discurso que manejó y la forma que lo llevó mereció el alago.
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