Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Feria del libro de la UAT

Los libros son el conocimiento. De dos maneras se transmite éste: por la vía oral, con las tradiciones que cada pueblo y comunidad tienen, de boca en boca, de dicho en dicho, y se va generando una tradición que marca costumbres, establece condiciones y otras cosas más. La otra forma es a través de las letras escritas: los libros son el conocimiento, la sabiduría, la actualización y muchas cosas más.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas por más de una década nos ha ofrecido la oportunidad de tener algo más que novelas vaqueras o libros del espectáculo: la Feria del Libro es un evento que ha surgido ante la necesidad de la población de instruirse y aprender, y la iniciativa de nuestra Alma Mater tamaulipeca por procurar y facilitar a todos nosotros la opción de conseguir aquella novela, aquel libro de ciencia o investigación, de poesía o narrativa que hemos visto en alguna publicación periodística, pero no en nuestras librerías.
Victoria tiene el problema de no contar con librerías de calidad: solamente una nos ofrece un muy buen surtido, y la opción de obtener la publicación deseada que no existe en nuestra comunidad, pero se puede encargar por cualquier medio. La UAT ha considerado dentro de sus actividades anuales el ofrecer una feria surtida, con literatura de todo tipo y para todo tipo de gente. No hay una sola opción, sino que nos permiten acceder a muchas formas literarias, y lo más interesante es que los convenios con editores y librerías permiten que los precios sean accesibles para prácticamente todo público. Sin lugar a dudas, una muy buena actividad que tiene en la población una respuesta muy adecuada.
Hace unos días, la maestra Clara Mejía fue entrevistada en la estación de radio RADIO UAT y ofreció datos interesantes, donde explicó que participan editoriales universitarias, oficiales y privadas. Hay muchas opciones. Hemos ido a aminar por los estantes de la Feria del Libro y hemos encontrado realmente muy buenas cosas: de todo, como en la viña del Señor, dirían algunos.
El aspecto a considerar es que sería muy interesante aprovechar esta oportunidad que nos ofrece la Universidad Autónoma de Tamaulipas para adquirir las obras que queríamos tener en casa.
Cierto, no es nada fácil el comprar todo lo que deseamos: la situación económica del país no es la mejor como para disponer de un buen número de pesos para la compra de material bibliográfico, pero se puede hacer un esfuerzo.
Pepe Macías decía en broma y en serio que ya sabía donde iba a acabar el importe de la segunda quincena de mayo, refiriéndose a la Feria del Libro, y hay mucha gente que aprovecha.
Nosotros pensamos que hay que darse la vuelta, pero con tiempo suficiente para poder darnos una idea de todo lo que nos están ofreciendo.
Encontramos ediciones económicas, rústicas, de lujo y un poco más de varias obras, es decir, que hay para casi todos los presupuestos.
La cultura resulta fundamental para una comunidad, y en el caso de los libros, la UAT nos está ofreciendo esta magnífica opción. Ahora faltará que en las próximas ferias de este tipo nos puedan gestionar ante gigantes libreros el que incluyan algo de música en CDs, de esa que difícilmente encontramos, más porque en Victoria no existe un negocio dedicado a la venta de este material.
La recomendación en estos días calurosos es que tenga usted un tiempo, invite a sus hijos y camine por las mesas donde hay infinidad de obras al alcance de todos nosotros, bien vale la pena hacerlo y distraernos. Ya se había dado un buen paso cuando el Instituto de Cultura instaló en el mismo Centro Cultural Tamaulipas aquella librería que se encontraba en el museo TAMUX, y que, realmente era visitada en forma muy escasa. Ahora se conjuga con la Feria del Libro de la UAT, y lo menos que podemos hacer es aprovecharla.
Dese la vuelta, vale mucho la pena, y ojalá pueda llevar algunos de estos pequeños grandes apoyos culturales que llamamos libros, y que se convierten en fabulosos compañeros de aventuras.
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