Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La migración de México a Estados Unidos prácticamente se detuvo, menciona el sacerdote católico Gianantonio Baggio, director de la Casa del Migrante que opera en esta ciudad, lo que significa que la cantidad de quienes cruzan a Estados Unidos y quienes retornan voluntariamente o son deportados, es la misma, al menos por esta frontera.
“Estamos en un punto tal, que la cantidad de mexicanos que regresan a México, es ya mayor que la cantidad de mexicanos que buscan ir a Estados Unidos”, explica.
Como ejemplo, comenta que en el curso de los dos primeros meses del año, los deportados ya eran más que los migrantes que llegaban del interior del país, y que el 90% de los migrantes que deseaban cruzar el río Bravo, eran de origen centroamericano, mientras que el 10% restante fueron mexicanos con la misma intención.
Además, del 90% de los centroamericanos que llegan a solicitar atención en la Casa del Migrante, el 90% es de Honduras.
Ahora los deportados son más que los migrantes que llegan por vez primera a la ciudad, por lo que en estos momento, de acuerdo a Baggio, la situación entre deportados y migrantes es del 50% para cada grupo.
En lo que va del año se han atendido en el albergue a poco más de cuatro mil 300 migrantes, de los que en estos momento la mitad es de mexicanos deportados y la otra mitad son centroamericanos que buscan cruzar la frontera.
“En este momento ya aumentó considerablemente la cantidad de centroamericanos que llegan a Nuevo Laredo, y hablamos de número muy grandes que llegan a la ciudad, y eso lo vemos en la Casa del Migrante, adonde llegan entre 20 a 25 todos los días”, menciona.
Pero las deportaciones por esta frontera no aumentaron desde el año pasado, aunque la cantidad sigue siendo grande hasta llegar a 200 todos los días, de acuerdo a datos ofrecidos por el Instituto Tamaulipeco de Atención al Migrante.
“Ya es muy difícil cruzar la frontera porque la vigilancia de la frontera, la violencia en Nuevo Laredo ha elevado los costos de los ‘polleros’, por lo que mucha gente, sobre todo centroamericanos que no tienen dinero para cruzar, desisten y se complica el cruce, por lo que unos se quedan en la ciudad y otros optan por regresar y se entregan a migración mexicana”, explica Baggio.
Atiende protección civil tres mil deportados por mes
Ernesto Rivera Gómez, titular de protección civil en la ciudad, comenta que en este año 600 mexicanos deportados de Estados Unidos, fueron trasladados a la Estación Migratoria de San Luis Potosí, pero dijo que esa cantidad no es el total, porque aumentó desde inicios del año.
Pero ese número no corresponde a la realidad, ya que cada mes llegan a dicho organismo por ayuda, unos tres mil deportados o 100 por día.
Dice que debido a la gran cantidad de deportados, otros 100 son enviados a la Casa del Migrante, otros son trasladados con el pasaje pagado a la Central de Autobuses, mientras otra cantidad es atendida en la Oficina Estatal del Empleo, en donde se les apoya para su retorno.
Cada 15 días sale un autobús lleno de mexicanos deportados, el que es insuficiente para atender tanta demanda, por lo que quienes no alcancen cupo son enviados al albergue temporal del organismo municipal, en espera de otro viaje o para su atención en las otras opciones.
Los deportados de Estados Unidos son jóvenes y adultos que ya vivían en Estados Unidos, cuyo número aumentó este año con relación a años anteriores, ya que por lo general se trataba de personas que por vez primera cruzaban la frontera, “pero ahora son mexicanos que ya tenían una vida hecha en Estados Unidos, pero que vivían de manera indocumentada”, explica.
La mayoría intenta cruzar de nueva cuenta porque tienen sus familias, sus pertenencias y sus trabajos en ese país, pero el reforzamiento de la frontera y el endurecimiento de las leyes en el vecino país, motiva el incremento en las deportaciones.
Pero de acuerdo a Rivera, muchos mexicanos siguen siendo deportados por las noches y madrugadas y los fines de semana, cuando no hay personal que los atienda, lo que viola los acuerdos binacionales en este tipo de casos, “y no respetan el protocolo porque los deportan a la hora que quieran”, precisa.


