Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa *Libertad de Expresión

Ninguneada, vilipendiada, ofendida, minimizada y otras cosas más, pero la libertad de expresión se celebra en nuestro país el 6 de junio por razones que no viene al caso recordar, pero que tienen que ver con la convivencia entre gobierno y periodistas, motivada por aquel general García Valseca y su cadena de “soles” en tiempos ya remotos.

Nada que ver con lo que hoy vivimos: México ha cambiado, y podemos afirmar categóricamente –porque lo vivimos- que ésta tuvo un impulso muy importante cuando el presidente de México era Carlos Salinas de Gortari: en El Nacional, un diario creado para defender los intereses de la nación y no del gobierno en turno, recordamos la orden tajante del flamante presidente Salinas en el sentido de que había que promover la verdad y credibilidad. Así nos desarrollamos por muchos años, hasta que una mayoría opositora del Congreso de la Unión decidió cerrar no el diario El Nacional, sino la fuente de ingresos de casi mil familias, que quedamos en el desamparo total e, irónicamente, sin poderlo escribir o mencionar en algún medio.

Mil y un cosas han sucedido desde entonces, pero no podemos negar que se ha respetado y fomentado el derecho a la libre expresión, no de periodistas sino de todos los mexicanos. Las represalias quedaron detrás, sin que lo anterior quiera decir que nadie las cometa. En una sociedad tan numerosa hay buenos y malos por doquier, y tenemos que aprender a separarlos.

En el presente año surge un movimiento llamado “Yo soy 132”, auspiciado por grupos que no han querido o podido dar la cara y que ha hecho eco en el grupo más vulnerable de la sociedad: nuestros jóvenes rebeldes que, creyendo que es un movimiento sin tintes políticos siguen manifestándose contra un candidato (uno solo, y siempre el mismo) y hoy en día exigen democratizar los medios, más debates, más plazos para registrarse como observadores electorales, cuando no supieron atenerse a los límites de la ley, y muchas otras cosas más.

Dentro de esta historia se teje una intervención plenamente identificada por quienes han estudiado un poco los movimientos sociales en nuestro país, y que no se tragan la idea de que no hay nadie detrás, que es un movimiento espontáneo, tanto como para poder unir a más de 50 líderes estudiantiles de universidades públicas y privadas, lo que ha sido prácticamente imposible por distintas razones, muchas, históricas.

Los integrantes del “132” tienen plena libertad y han abusado de ella, difamando e insultando. Cada quien será responsable de sus actos, pero lo que sí es determinante, como mencionó Miguel García Mejía, que se conduzcan con veracidad, con datos probados y sin calumnias o descalificar a los de otros partidos solamente porque no son afines a ellos.

Pedía Miguel dos cosas fundamentales: certidumbre en la información, y dejarse de publicar los chismes y rumores que tanto daño hacen al país.

Siguen los rumores, pero hay libertad para externarlos. ¡Vaya!

Miguel critica la falta de veracidad y el escudarse en el anonimato para difamar, y coincidimos en ese sentido, porque finalmente tratamos de responsabilizarnos de lo que pensamos y decimos, sea cual sea la filiación política.

Los periodistas tenemos garantizada una libertad difícil de ejercer en tiempos actuales, sin embargo, tratamos de hacer nuestro trabajo en la medida que las circunstancias nos lo permiten. La falta de garantías para hacerlo no solamente nos daña a nosotros, sino todo el mundo.

Hemos de reconocer que los gobiernos en sus distintos niveles nos han permitido expresarnos para bien y para mal, criticando o alabando lo que pensamos se debe hacer, y en ese sentido, ante todo, la felicitación para periodistas y editores, y luego, a los colegas, la esperanza que podamos escribir sin limites, sin tapujos, sin el amordazamiento que vivimos hoy en día.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación

Ten un buen día!