El día 2 de julio sabremos quién será el próximo presidente de México, pese a las amenazas que se vierten sobre un proceso electoral en cuanto a violencia y un fraude que anuncian quienes suponen que no llegarán al triunfo. Como dijeran en el rancho: se curan en salud.
Marco Antonio Baños, consejero electoral del Instituto Federal Electoral habló sobre lo que esperan de los comicios próximos, a unos días de que se celebren, y pidió a los integrantes de todas las fuerzas políticas considerar un pacto de civilidad, en el que acepten los resultados.
Hace unas horas, en un programa de televisión, el periodista hizo un recuento del proceso y explicó “con manzanitas” que estará vigilado por los ciudadanos convertidos en funcionarios electorales, en representantes de partido y en periodistas que cubrirán el mismo. Dejó claro que habrá vigilancia, y que un fraude, si bien es cierto que no es imposible, es poco probable que se lleve a cabo.
El pacto que propone es saludable, y debiera descalificar las declaraciones de López Obrador en el sentido de que ya está cantando el fraude en los resultados, para justificar una casi inminente derrota.
Aclaramos que la anterior es una visión personal, como la que tenemos cada uno de los que votaremos y los que participaremos en alguna parte de la estructura que tiende a garantizar que los resultados se respeten.
Sobre el programa de conteo preliminar, también se ha puesto de manifiesto cual es la mecánica; lo que no entendemos es que un partido determinado tenga representantes que firman de acuerdo las actas, y luego vayan a impugnar el resultado, descalificando a sus mismos elementos que durante toda la jornada deberán encarar un día electoral, desde las 6 o 7 de la mañana hasta la medianoche. Su trabajo será descalificado entonces, cuando se cante el fraude que ya se cocina en las declaraciones de algunos que saben que perderán.
Esto días están llenos de declaraciones que tienden a buscar la simpatía de los otros ciudadanos que no han decidido a quién entregar su voto, a aquellos que no confían en nadie de los propuestos por los partidos y que tienen dudas sobre su sufragio.
El Instituto Federal Electoral ha trabajado muy fuerte como para que unos cuantos descalifiquen el trabajo de todo un ejército de personas que dedican su tiempo y esfuerzo para garantizarnos tranquilidad y confiabilidad.
El pacto que se debe llevar a cabo es sencillo: respetar la voluntad popular, sea cual sea, sin mediar ninguna presión de partidos u organizaciones, sean de izquierda, derecha o de otras fuerzas.
Ofende el hecho de que algunos piensen que habrá todo tipo de fraudes: la compra de votos, por ejemplo, es algo que todo mundo maneja, se queja, denuncia… pero nadie ha comprobado legalmente, porque no es algo que sea fácil de hacer.
Somos de la idea de que tenemos que salir a la calle, a la casilla a votar, a ejercer el derecho a elegir y dejar de quejarnos a través del cobarde anonimato de las redes sociales que se han empleado – mal empleado- para tal efecto. Negamos la veracidad de uno y mil mensajes que se atribuyen a un movimiento que, antes de consolidarse está muriendo y que utilizó la fuerza de la juventud para hacerles creer que tenían el derecho a vilipendiar a un candidato y a exigir más de lo que merecen. Nadie debería haber sido de los privilegios que les dieron a los “132”, o nos los hubieran dado a todos, si hablamos de un estado de derecho y democracia.
Ahora resulta que hasta prórroga les dieron para ser observadores electorales. ¿Y por qué no a nosotros? ¿Dónde está la ley entonces?
Todo lo que suceda, deberá ser avalado por la ciudadanía, y el mejor pacto será el respeto a la voluntad popular aunque el resultado sea adverso, como lo hizo, en un ejemplo de civilidad ciudadana, Ernesto Zedillo Ponce de León cuando reconoció el triunfo de Vicente Fox.
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Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
Ten un buen día!