Victoria, Tamaulipas.- Nunca como ahora las mujeres de los políticos habían estado de tan bajo perfil, es un hecho que de su activismo político de antaño ya ni el recuerdo queda, cierto es que legalmente no hay sustento para que ellas le entren a la política, sin embargo el compromiso social las ha llevado a recorrer distritos electorales completos, en las llamadas campañas sin candidato, siendo el complemento idóneo para difundir y recibir desde demandas hasta reclamos por parte de la población que ve en ellas la oportunidad de encontrar receptores a sus necesidades.
En estas campañas federales atípicas lo más lógico era que las esposas se guardaran bajo siete llaves pero como en todo hubo la excepción de la regla y para ponerle nombre y apellido; el candidato a Diputado Federal, Enrique Cárdenas si tuvo este acompañamiento marital, por lo que Diana Luz Gutiérrez de Cárdenas, convertida en su mejor aliada impulso no solo la campaña sin candidato, tocó puertas, recorrió colonias y ejidos del distrito en el que su marido espera obtener el triunfo electoral para ser de nueva cuenta Diputado federal; Diana como le llaman en colectivo, asumió por cuenta propia el compromiso social de escuchar y atender a la población en general:
“Una bien podría quedarse en casita esperando y recibiendo al marido, pero son tiempos en que como sociedad todos necesitamos activarnos y reactivarnos, a nosotras como esposas nos toca por eso de los usos y costumbres, desempeñar una función alterna al poder, y al igual que mi marido, no veo en este, la manera de servirnos, sino de servir, de compartir y de agradecer a la vida, a Dios la oportunidad que de nueva cuenta tenemos de estar cerca de la gente, de escuchar de primera mano sus necesidades y hasta sus reclamos”.
En entrevista realizada, la también comunicóloga, afirma que aún cuando su marido tiene el triunfo electoral en el bolsillo, lo cual no va a ser casualidad, pues juntos y separados han recorrido todo el distrito, en lo que a ella corresponde; avala que a Enrique Cárdenas es un hombre de palabra, por lo que la confianza depositada en el no va a ser en vano, ya que los tamaulipecos van a tener una voz en el Congreso de la Unión que representara sus intereses:
“Soy una convencida del compromiso social de mi marido, es un tamaulipeco de palabra “.


