Maremágnum/Mario Vargas Suárez

“No hay plazo que no se cumpla, ni tiempo que no se venza” dice un viejo refrán popular y ¡”Pal’ baile” electoral vamos! diría el ranchero, que no el sombrerito bailador de hace tres sexenios.
Los cierres de campaña en todos los rincones de nuestro México lindo y querido retumban las promesas que en términos generales, quedarán precisamente en promesas en la categoría de no cumplidas y no solo porque el triunfador se niegue hacerlo, sino porque muchas de las veces se prometió sin tener los ‘pelos de la burra en la mano’.
Promesas ratificadas todavía se escucharán este miércoles 27, sin embargo, es difícil que alguien pudiera repetir el compromiso de cada candidato a la presidencia de la republica en temas como educación, economía, seguridad en el empleo, seguridad pública, el campo, etc.
Lamentablemente la campaña electoral 2012 no empezó como lo marca el código electoral, -por lo menos tiene un año- aunque lamentablemente se ha visto empañada por denuncias desde judiciales hasta impugnaciones ante el IFE y hasta el cruzar de brazos de este Instituto rector.
El ridículo fue para su presidente cuando declaró la imposibilidad de efectuar una investigación sobre “el pase de charola” de un candidato, porque “ya no hay tiempo” y seguro será lo mismo cuando se acuse a otro de rebasar los gastos de campaña, solo en el pago de salarios, compensaciones o gratificaciones de los coordinadores.
Volviendo a las promesas, ‘bailan’ algunas ideas sueltas y en su caso resultan hasta confusas porque, por ejemplo, los candidatos a la Silla Grande prometieron mayor atención a la cobertura educativa.
Sin embargo el Congreso de la Unión –diputados y senadores- autorizaron el bachillerato obligatorio desde el 2011 –por ejemplo- lo que nunca nadie dice nada es de donde van a sacar dinero para atender a ésos muchachos que antes el sistema rechazaba.
En este sentido, algunos directores que atienden este nivel –COBAT, CBTIS, CBTA, CONALEP, ITACE, PREPAS, etc., con identificación disimulada con un partido, han declarado a la prensa local y nacional que se incrementarán los grupos de nuevo ingreso, aunque no han establecido las reglas de infraestructura física y de personal docente y de apoyo a la docencia.
También los cuatro candidatos registrados para la Gran Silla, han prometido becas para los estudiantes y no han faltado los adjetivos ‘impactantes y populistas’ como: ‘estudiantes pobres’, ‘con ganas de estudiar’, ‘con calificación mínima de 8’, ‘los estudiantes de excelencia’, etc., aunque la verdad es que ninguno de los cuatro ha declarado el origen de estas becas.
Hoy es miércoles 27 de junio y estamos a unas horas de que se cierren oficialmente las campañas electorales de todos los que aspiran a un cargo de elección popular.
Se traduce necesario que usted y la familia integrada en pleno, acuerde dos cosas: Primera, y la más importante es acudir a votar el domingo próximo. Segunda, que los candidatos por los que se van a votar sean escogidos libremente por quien va a sufragar.
Votar es muy importante, pero no por un rostro o una promesa, menos aún por quien pretende ‘comprar’ el voto por la cantidad que me diga. Alguien dijo alguna ocasión, usted reciba, si le quieren dar, reciba, finalmente usted encerrado en esa improvisada caja de cartón decide el nombre que ha de tachar y el partido con el que usted simpatiza.
Es justo reconocer que hubo una campaña –disuelta por cierto- que pugnó por cancelar el voto, invitando a cruzar toda la hoja, cancelando toda posibilidad de entregar el voto por alguien, ello obligaría a repetir las votaciones.
Sin embargo esa no es una educación cívica leal, esa no es una práctica de la democracia, esa actitud de ninguna forma nos lleva a ninguna parte. Lo que debemos hacer es exigir a los candidatos, ya en la silla del poder, que expliquen actitudes.
Deberemos exigir a los legisladores que finalmente ganen esta elección, que transparenten sus finanzas en los distritos que les den el triunfo y que de ser necesario se asignen salarios dignos, pero basados en la realidad. No es posible que se siga propiciando riquezas desmedidas.
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