Todos tenemos que ver con la banca privada hoy en día: cualquiera que sea la institución, influye en nuestras vidas de distinta manera, ya sea a través de una tarjeta de nómina, una de crédito o débito, inversión, ahorro o cualquiera otra forma de hacer que capten nuestros ingresos, jueguen con ellos, los “jineteen” y luego nos digan que tenemos errores, porque para eso se pintan solos.
Muchos bancos han pasado a ser transnacionales: Serfín se fusionó con Santander, de España, Bital, con HSBC, de cuna inglesa; Bancomer, con BBVA, también español, y así, cada uno tomó su camino. Banamex se une a la banca norteamericana y supone ser el mejor banco del país, como lo fue durante años, aunque hoy en día dista mucho de ser realidad de lo que presumen.
Banamex, hoy en día, es un banco que se especializa en el abuso hacia sus clientes; el columnista tuvo que pasar más de una hora por una pequeña aclaración, y le consta que la gente que no tiene mucha instrucción es objeto de venta de seguros de gastos médicos, de vida y esas cosas. Yo lo viví, lo vi en tres clientes que llegaron a sacar sus tarjetas de nómina y les pidieron firmaran un mundo de papeles, entre ellos, el seguro de gastos médicos “obligado” aunque ellos lo niegan.
Al reclamar a la “ejecutiva” –porque ahora a todos los empleados de escritorio les llaman ejecutivos- comentó que no era cierto. Entonces vino la discusión: “lo le acabo de ver que le pasó a la señora las hojas del seguro”, a lo que contestó: “no, es que ella lo pidió”. Aseguro que la señora nunca pidió tal seguro. Es necesario saber que los banqueros tienen a sus “ejecutivos” como agentes de ventas de sus productos, y los tienen a cuota, es decir, deben vender tal número de productos, so pena de ser degradados en su ya paupérrima situación laboral.
Esa es la realidad del que fuera el mejor banco de México y que emplea la imagen del “Chicharito” Javier Hernández para seguir engatusando a la gente, para aumentar su capital a base de acciones ilegales.
El columnista fue objeto de un fraude similar, sin que haya contrato firmado de por medio: de repente comenzó a llegar el descuento del seguro de gastos médicos que, durante un año, tuvimos que pagar al ser las reclamaciones hechas por todos los medios gritos al vacío. Argumentan mil y una razones para justificarse, sin embargo, siguen cargando el famoso seguro. Concluye el plazo, y no conformes con ello, lo han renovado automáticamente, dicen, sin consentimiento del cliente –el columnista- a lo que surge la duda: ¿No hay quien pare la voracidad e ilegalidad de la banca mexicana?
¿Es así como queremos cambiar al país, con banqueros que poco les falta para ser de la banda de 40 elementos que encabezaba Ali Babá?
Lo más grave, y usted, estimado lector lo sabe, es que no hay quien tome cartas en el asunto. Condusef se ha caracterizado por ser un apéndice de los trabajadores al servicio de los banqueros, y no sirve más que para nada y ya sabe para qué. Quienes hemos padecido estos problemas sabemos que es cierto.
Cuando se trata de tarjetas de nómina, hacen lo que quieren con los trabajadores, argumentando muchas razones para las que se necesitan las firmas de referencia, pero a decir verdad, solo son estrategias que emplea, principalmente Banamex en el país, para extorsionar a los clientes y usuarios de sus servicios.
Hace algunos años padecimos de algunos cargos no reconocidos, después de dos años, previa demanda en Condusef que se dictaminó “sobreseída” porque según ellos no nos interesamos en ratificar, nos dictaminaron en contra. Fue cuando a través de este medio que se dio a conocer el fraude que nos dieron la razón. Pareciera que es la única forma que entienden, como los perros callejeros.
Algo debe hacer la autoridad con los banqueros voraces, con Banamex, porque día a día siguen abusando de nosotros, de cada uno de sus miles -¿millones?- de clientes en el país. Su voracidad y bajos principios no tienen límite, aunque quieran curar su mala imagen regalando camisetas del “Chicharito”-
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