Entre aldeanos y nativos de las redes sociales, éstas cobran un auge inusitado en la sociedad, aunque no es única la que se experimenta a través de Facebook, Twiter y demás: las redes sociales son tan antiguas como la humanidad misma, y seguramente, muchos de los que se jactan de ser expertos en las mismas ignoran que la primera red social que aparece y se entreteje es la de la misma familia, de la comunidad de donde venimos.
Es precisamente una red, porque entrelaza los elementos, y social, porque los elementos son seres pertenecientes a la sociedad, de forma tal que una red social puede considerarse, por ejemplo, un club de fanáticos de cierto equipo deportivo, o un partido político, por citar solo algunos ejemplos.
Así pues, los expertos en redes sociales que denostan a los que somos un poco más viejos que las nuevas figuras de la ciencia, el deporte, la música y demás, tienen todavía mucho que aprender: no es ser conocedor y experto en redes sociales el tener un teléfono móvil con servicio de WiFi y estar actualizando minuto a minuto con comentarios irrelevantes, inundando la red y las páginas de sus amigos con cosas sin sentido.
Una gran investigadora de Huesca, en España, llamó al director de su periódico para reclamarle por un mensaje que había puesto él: “Hoy cumplo años de casado y voy a cenar con mi esposa”. Ella le dijo por teléfono: “Felicidades, pero créeme, es un asunto meramente personal, y no soy grosera, pero no me importa que cumplan años; la red de Facebook es para el manejo de cosas trascendentes, y no considero tal el que cumplas años de casado, o que vayas a comer determinado platillo, o que tengas sueño o te quieras meter a dar un baño”.
Este comentario lo hizo en el III Congreso de Periodismo Digital en marzo pasado. El comentario surge porque nuestras páginas de Facebook están plagadas de frases tan inútiles como estériles: “¿Qué comeré?”, o un “Voy por un refresco al Oxxo”. La verdad, se ha menospreciado el potencial de éstas, pero hay algo más grave aún: el anonimato cobarde con que se manejan una serie de individuos, algunos que se dicen hombres, y que cobardemente utilizan un seudónimo y datos falsos para agredir, insultar, calumniar y dar rienda a sus más bajos instintos. Lo vemos en política, en aspectos deportivos, sociales, culturales y demás.
No es hombre –con su significado real- quien escudado en un seudónimo insulta y menosprecia a otro ser humano, masculino o femenino. No es ético, no es de gente honorable, pues, entendiendo la honorabilidad no como una cursilería antigua, sino como el poder defender nuestros ideales con dignidad, ser claros, probos y directos.
Son esos cobardes ignorantes los que han, entre otras cosas, atizado con fotos y frases contra el candidato presidencial al que acusan de ignorante, y ni siquiera saben hilar cuatro palabras sin una falta de ortografía: esos son los que critican… ¡joder!
Las redes sociales tuvieron en algunos problemas ocasionados por fenómenos meteorológicos, un papel preponderante, porque se convirtieron en el enlace directo de los sitios afectados con autoridades y familiares de quienes fueron objeto de la furia de la naturaleza. También, como parte de las campañas políticas tuvieron sus pros y sus contras: pros, porque casi todos los candidatos aprovecharon para manejar sus mensajes, y contras, porque los cobardes, anónimos y faltos de carácter se dedicaron a insultar e inventar cosas, inclusive, fabricando imágenes y publicándolas como parte del blog o página de uno de los participantes en las campañas.
Falsificaron páginas y contenidos, e hicieron que muchos ya no creamos en lo que se publica, pero más grave aún, que no sepamos a quien aceptar como amigo, porque nos llega una solicitud con un seudónimo y datos falsos. Hipócritas, cobardes, mentirosos, ¿y todavía quieren que los aceptemos como amigos? Habrá que repensar qué son las redes sociales y para qué sirven, y dejar de publicar cosas vanas, fuera de sentido y contenido, ¿no cree usted?
Comentarios: [email protected]
Atentamente
Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación
Ten un buen día!