Entre Nos/Carlos Santamaría Ochoa*Campeones

Por mucho que diga alguien que no es una sección deportiva para tratar temas como el actual, no podemos negar la trascendencia que tiene para nuestro país el haber conquistado la medalla de oro en la disciplina del fútbol en los juegos olímpicos de Londres 2012, a un día de que termina la justa deportiva.

Fue increíble ver que prácticamente la ciudad se paró en casi todas sus actividades para que los victorenses pudiéramos ver –disfrutar- el encuentro entre Brasil y nuestra selección nacional. El resultado, conocido por todos, nos llena de orgullo y nos lleva a felicitar a los protagonistas.

Pero, ¿por qué tiene repercusión en nuestro país en otras actividades?

Sin lugar a dudas, porque estamos cambiando la mentalidad de los habitantes de este maravilloso país, castigado últimamente por aspectos que no nos tienen nada contentos y que han orillado a muchos a pensar en emigrar, en maldecir sus orígenes.

Los deportistas mexicanos, y especialmente los del balompié, han logrado cambiar esa mentalidad que existía; quienes pasamos de las cuatro décadas de existencia sabemos de qué hablamos: llegábamos a jugar un encuentro contra Brasil, Alemania, Italia u otro país europeo y entrábamos a la cancha ya derrotados, con la idea de “son superiores, y si nos ganan por poco, vamos de gane”.

No es la mentalidad que se requiere. Recordamos al inolvidable profesor Campos –“Campitos”, para los que fuimos sus pupilos- allá en el equipo de la UNAM, donde compartimos con Hugo Sánchez, Chucho Ramírez y Efraín “cuchillo” Herrera, entre otros, y que nos exigía, si llegábamos a ir ganando 7 u 8 a cero, que metiéramos el 8 o 9: “Nadie debe dejar de dar su máximo hasta que el árbitro marque el final”, decía.

Y esa mentalidad es la que tenemos que ir adoptando en todas las disciplinas y actividades.

Ya tenemos campeones en encuentros de matemáticas o biología, en aspectos académicos; ya tenemos investigadores que se rozan con grupos científicos y de investigación de otras partes del mundo; el doctor Melitón Guevara Castillo es claro ejemplo de lo anterior. Ya tenemos gente que hace cosas en muchas disciplinas a la altura de los mejores del orbe. No tenemos nada de que sentirnos menos. Somos tan importantes, tan iguales y tan parecidos como cualquiera de las naciones del mundo.

La gran diferencia es la cultura y el lenguaje, nada más.

Decía un investigador que si muchos de los que hacemos trabajos académicos tenemos la limitante del idioma inglés, los americanos, por ejemplo, siempre que van a un congreso internacional lo hacen participando en su lengua: no saben hablar castellano, es decir, están igual que todos nosotros.

Los futbolistas nos demuestran que se puede, y en aspectos de administración y política, podemos ser tan competentes como cualquiera en el mundo.

Sentirnos orgullosos de cada uno de loso protagonistas no basta: hoy, hay que tratar de imitar su ejemplo y su coraje, su garra y su entusiasmo por ser lo que son: campeones.

Hay que buscar el liderazgo en cada una de las acciones que llevamos a cabo, en cada actividad que se desarrolle, sea comercial, industrial, académica o política.

Queremos políticos a la altura de los mejores del mundo, funcionarios de excelencia, profesores de calidad total, técnicos y profesionistas capaces de competir con el que sea de cualquier parte del planeta.

Somos mexicanos y pertenecemos a una gran nación, y nosotros tenemos un “plus” extra: somos tamaulipecos, y como tales, tenemos la capacidad para formar parte de esa generación de triunfadores, de gente con calidad y competencia suficiente para ocupar los mejores sitios existentes.

Un claro ejemplo es lo que está sucediendo en la UAT, y el rector José María Leal Gutiérrez lo sabe: tenemos elementos de calidad mundial. Hay que demostrarlo ahora con resultados que vaya a la par con esta calidad.

Felicidades a la selección mexicana, y al pueblo que debe imitar y copiar es mentalidad.

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