Valga la comparación, pero en una clase de la carrera de ciencias de la comunicación, en la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, comentábamos sobre un ejemplo, quizá muy vano, muy fuera de lugar, pero nos ayudó a ubicarnos:
“A ver, muchachos, un ejemplo: el partido de fútbol termina con el marcador de México, 10 goles, Trinidad y Tobago, 1 gol: ¿Fue bueno el partido”
– ¡Excelente!, dijeron algunos, a lo que contestamos: “habrá que preguntar a los trinitarios si fue excelente”.
A lo que quisimos llegar es que siempre hay dos visiones de las cosas: en una guerra, el ganador asegura que fue una buena batalla, cuando el perdedor opina que ha sido lo peor que le ha sucedido. Igual sucede en los juicios.
El programa televisivo “La Ley y el Orden” presenta casos de toda índole, y en los juicios, por lo general los protagonistas salen triunfantes, sin embargo, hay programas en que los vencen las pruebas presentadas por la defensa del acusado.
Todo lo anterior se nos vino a la mente por el hecho de que el dirigente perredista Jesús Zambrano considera que si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación invalida la elección presidencial estará actuando adecuadamente; contra lo anterior, si resuelve mantener el resultado, consideran los miembros de la llamada “izquierda” mexicana que no sería un veredicto apegado a la justicia y la verdad.
¿Quién tiene la razón, entonces?
El derecho contempla una serie de acciones y estrategias encaminadas a demostrar, por una parte, la inocencia del acusado, y por la otra –fiscalía- su probable culpabilidad, para que el juez tome la determinación correspondiente.
Las pruebas deben ser claras y contundentes. Consideramos inadecuado el hecho de que por presentar una pluma, una gorra o un llavero de una causa o candidato sea suficiente prueba para validar la llamada “compra de votos”. Nada más difícil que comprobar lo anterior.
El que se presente una persona a decir que le ofrecieron tal cantidad de dinero por su voto tampoco es prueba válida: cualquiera podría prestarse a ello objetivo. El derecho requiere de pruebas contundentes, confiables, que se puedan validar adecuadamente.
Faltan algunos días para conocer el veredicto del proceso promovido por las “izquierdas”, sin embargo, entendemos que todos, en un juicio, queremos ganar para nuestra causa, sin que lo anterior asegure que tenemos la razón absoluta.
Nos preguntamos entonces qué caso tendría llevar a cabo el juicio si no vamos a aceptar la resolución judicial, basada en pruebas. No se puede descalificar a una u otra causa por el hecho de que la autoridad ha fallado en contra de nuestros intereses.
El amenazar con movimientos sociales en nada ayuda a una nación que quiere salir de sus problemas múltiples, y tampoco ayuda a quienes participan en los procesos de referencia.
Somos de la idea de que, cuando se lleve a cabo la promoción de un juicio de esta naturaleza debe hacerse con pruebas reales, contundentes. En lo personal, no consideramos que llevar un par de gallinas, un pato y otros animales pueda ser comprobante de la llamada compra de votos. Se requiere de algo más.
Cierto es que los sistemas judiciales tienen sus altas y bajas, que a veces se entrega un dictamen no apegado a la justicia, sin embargo, en descargo de los magistrados, entendemos que la decisión se toma en base a las pruebas y no a las declaraciones en prensa. Somos los periodistas protagonistas importantes en el desarrollo de cualquier entidad, pero no somos la autoridad como para que, a través nuestro se decida si se es culpable o no.
Dejemos a los que saben, a los abogados, su decisión inapelable, su decisión tomada en base a pruebas reales y no a dimes y diretes en prensa, por favor.
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