“El hombre parece tener más carácter cuando sigue su temperamento que cuando sigue sus principios”
Friedrich Nietzsche
De pronto parece que el tiempo se detuvo en nuestro país… los grandes problemas nacionales se congelaron, se esfumaron o de plano dejaron de ser importantes para los principales actores políticos.
En estos momentos existen varias vertientes informativas que impiden centrarnos en lo que a todos los mexicanos debería de interesarnos, igual de irresponsables unas que otras.
Primero, los grandes partidos políticos del país continúan enfrascados en la etapa post-electoral. Todos, perredistas, panistas y priistas han centrado su actividad en las acusaciones y defensa del proceso electoral, que ya rebasa el mes y medio de conflicto, después de la jornada de votación.
Por parte de la izquierda solo acusaciones salen de las voces de Andrés Manuel López Obrador y compañía; por parte de la derecha, Felipe Calderón y el resto de los panistas siguen enfrascados en los cortes de caja al interior de su partido; mientras que en el PRI, Pedro Joaquín Coldwell capitanea la defensa del virtual triunfo electoral. ¿Y los problemas que aquejan a los mexicanos?
Otra distracción mediática que vivimos desde hace algunas semanas viene desde la Presidencia de la República, en donde parece que no pasa nada, pues ya sucedió todo. Me explico, amable lector.
El presidente Calderón y su equipo de trabajo viven los últimos días de su gobierno realizando un compendio de los “grandes logros”, en donde la fantasía está a flor de piel, con cifras y más cifras alegres que son un atentado a la inteligencia de millones. ¿Y los problemas que aquejan a los mexicanos?
No, señores políticos, son muchos los problemas que enfrentamos como para perder el tiempo con esas frivolidades como las del Gobierno federal…
A ver… ¿por qué la Secretaría de Economía nada ha hecho para frenar la especulación con el precio del huevo?
A ver… ¿por qué el país continúa encendido con escenas de sangre y muerte mientras la Secretaría de Seguridad Pública Federal se dedica a hacer recuentos de logros y a echar más culpas a los gobernadores?
¿Por qué millones de mexicanos continúan en el desempleo, mientras Calderón sigue empeñado en decir que en su sexenio se crearon empleos como en ningún otro?
¿Pero por qué no se refleja en los bolsillos y en el ánimo de la población económicamente activa y mucho menos en la inactiva?
Por eso, desde este humilde espacio queremos hacer un exhorto a los políticos tamaulipecos en dos vertientes. Primero, en el reconocimiento de las problemáticas que nos aquejan y, segundo, en las propuestas de solución a las mismas.
Después, sí, después, vendrán los tiempos de cosechar logros y metas alcanzadas, pero ahora no son tiempos de andarse vanagloriando con estadísticas que si bien pueden favorecerlos, la delicada situación de muchos sectores de la sociedad no permite echar las campanas al vuelo.
La inflación, el desempleo, la violencia y un montón más de problemas ahí siguen, en espera de que alguien se ponga a chambear, para que desde las esferas del poder político comience la titánica tarea de la recuperación.
¿Qué les parece si dejamos a los partidos políticos resolver sus problemas y separamos la política partidista de la acción gubernamental?
Eso, sí, eso sería lo mínimo que podemos empezar a hacer para dar nuevos pasos hacia la recuperación de la confianza, pero sobre todo, de que las acciones gubernamentales se reflejen en los bolsillos de las familias y no solo en los alegres discursos, como los del Presidente de la República y sus Secretarios de Estado.
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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