El llegar a una situación difícil conlleva, en muchas ocasiones, a no encontrar la solución adecuada y dejar por la paz el esfuerzo, lo que nos orilla a sufrir las consecuencias encadenadas, es decir, algo que no podemos resolver puede llevarnos a otro problema, y así sucesivamente, hasta “tocar fondo” y sacar el coraje o disposición de una buena respuesta.
En el caso de nuestro querido México, tenemos que la crisis del huevo está tocando diversos territorios delicados, siendo uno de ellos el que se refiere a los que pagamos las consecuencia y que somos los consumidores. Nada más injusto que lo anterior. Explicamos.
Viene la gripe aviar y hay que sacrificar millones de gallinas ponedoras, lo que propicia que haya menos producción de huevo. ¿Por qué afectó la gripe aviar? ¿Quién propició que se extendiera?
En este sentido, debemos ser justos en la apreciación y entender que como dice aquel refrán: “quien tiene tienda, que la atienda”. ¿A dónde nos lleva el comentario? Claro como el agua: los productores debieron prevenir estos problemas. Quien maneja canes los vacuna contra la rabia, el moquillo y otras enfermedades. ¿Por qué no hacen previsión en sus aves? No querer invertir, ganar-ganar es la mentalidad de esta gente que hoy nos tiene en crisis de distribución, porque, finalmente, ellos tienen menos producción, distribuyen menos y no hay en ninguna parte, y cuando lo hay, está caro.
El sobreprecio se carga al consumidor, y el gobierno tuvo que invertir en las vacunas para millones de gallinas, lo que no ha costado a quienes lucran con ellas, es decir, que hacen negocio con los huevos que distribuyen.
Claramente vemos que quien pagó las vacunas fuimos nosotros vía impuestos, y ahora, la especulación la pagamos a precios exorbitantes. Nada más injusto que lo anterior, pero lo grave es que falta autoridad para que quien tiene la decisión no la tome y permita que abusen más de nosotros.
En este sentido, nos pronunciamos porque alguien ponga una solución a esta problemática; lo que hizo el gobierno del Distrito Federal fue dar un “mejoralito” al problema, o sea: lleven huevo a las colonias populares –poquito- y con eso acallamos las voces y manejamos una “solución” populista, que nos generará una buena opinión en la sociedad.
Quien no vive en colonias populares no tiene derecho a este “beneficio”, es decir, se maneja una política selectiva, donde los pobres, como dicen algunos de izquierda, son los beneficiados.
Quien tiene trabajo o recursos más que de sobra también tiene antojo de unos huevitos rancheros, o necesidad nutricional para ellos y sus hijos. El dinero y la nutrición son cosas distintas, pues.
Y en el resto del país, estamos a expensas que los especuladores nos permitan tener huevos en casa. Como dicen los amigos. ¡Hostias!
En este sentido suponemos que si se abre la frontera al huevo del exterior, con aranceles aceptables, podríamos solventar una crisis, y los productores, aguantar un poco, apretarse el cinturón y no jorobar al consumidor, o sea, que aguanten las consecuencias de no haber previsto una epidemia de gripe aviar, de dejar que el gobierno les solucione el problema de su negocio, y de querer que les repongan las gallinas.
Entendemos que la gripe aviar no fue culpa ni del presidente Calderón, ni del Gobernador o del alcalde de los municipios donde afectó, allá por Jalisco, sino porque son problemas que hay que atender y solucionar, pero no dejar todo a “papá gobierno”. Ya no estamos para eso, en otras palabras.
Las autoridades deben garantizarnos el abasto de huevo: eso lo tenemos más que claro, y los productores, ahora que no hay mucho para ganar, que no nos quieran afectar cobrándonos lo que por negligencia no supieron mantener y sostener.
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