El Distrito Federal o Ciudad de México, es el lugar con mayor número de habitantes del país y hubo una temporada que se caracterizó por ser una ciudad insegura, donde los asaltos y robos a transeúntes era cosa de cada momento, era un fenómeno común.
La mala fama de los Chilangos llegó a tal grado, que no faltaron los malos gustos en algunas personas que llegaron a portar playeras con letreros “Has patria, mata un chilango’. Tampoco faltaron aquellos que jamás han pisado el DF, pero que hablaban pestes de la otrora ciudad de los palacios, según la categoría que le dio Carlos Fuentes.
Cierto es que la ciudad capital del país ha sido centro comercial, educativo, financiero y político de la nación durante muchos años, pero también es cierto que por políticas equivocadas de algunos gobiernos, muchos paisanos han dejado su terruño querido y se han refugiado en el Distrito Federal, propiciando muchas calamidades para la gente que ya tenía su residencia ahí y para los recién llegados.
También es cierto que las autoridades del Distrito Federal eran nombradas desde la Presidencia de la República –sin elección- y era un Jefe del Departamento la primera autoridad de la capital.
Sin embargo, en 1997 se llevaron a cabo las primeras elecciones para Jefe de Gobierno del Distrito Federal que dieron el triunfo a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
A partir de entonces los ‘amarillos’ han gobernado al Ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas 1997-1999; Ma. Del Rosario Robles Berlanga 199-2000; Manuel Andrés López Obrador 2000-2005; Alejandro Encinas 2005-2006; Marcelo Ebrard Casaubón 2006-2012; y el que viene, Miguel Ángel Mancera a partir del 5 de diciembre del 2012 y hasta el 2018.
Lo más importante es que todos estos ‘amarillos’ de partido, han gobernado a la ciudad de México y por fortuna han disminuido los índices delictivos y trasformado poco a poco la imagen de chilangolandia.
El precio que han tenido que pagar los capitalinos y el turismo nacional e internacional que visitan la Ciudad de México es soportar estoicamente los embates de la aglomeración vehicular, pero sobre todo las marchas y manifestaciones populares de aquellos grupos que, lamentablemente, han servido de alimento para los actos partidistas del PRD.
El mejor ejemplo es el plantón con cierre de importantes paseos, calles y avenidas con motivo del controvertido ‘robo de la presidencia del líder izquierdista’ Manuel Andrés López en el 2006;
No se puede obviar en los últimos tiempos al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) de Martin Esparza Flores –ahora diputado plurinominal en San Lázaro- que sigue en su lucha contra el gobierno federal.
Lo sorprendente de la ‘política amarilla’ es que los gobiernos del DF han autorizado que manifestaciones y plantones se realicen tanto en la plancha del Zócalo, como a las afueras de algunas oficinas federales.
Marcelo Ebrard Casaubón como Jefe de Gobierno, ‘se ha hecho de la vista gorda’ para evitar ese tipo de eventos que, desde luego lastiman no solo la imagen del DF, sino la vida cotidiana sus habitantes.
Una esperanza chilanga y de las Agencias Turísticas es que el nuevo Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, no caiga en los mismos compromisos partidistas de Marcelo.
El diputado plurinominal del PRD, Martín Esparza, ha declarado al periódico Universal, que el SME, su sindicato, solicitará que el gobierno del DF sea nuevamente mediador entre este sindicato y las autoridades federales.
Llama la atención que sentenció que su campamento en el Zócalo de la Ciudad de México permanecerá ahí “…vamos a estar aquí y vamos a celebrar la Independencia con un viva México, pero sin el PRI.”
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