Aristóteles
Desde hace unos días, los mexicanos somos testigos del inicio de la despedida pues a Felipe Calderón Hinojosa sólo le quedan cosa menos de 90 días para terminar su mandato constitucional como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
Para ello, diez días antes del uno de septiembre comenzaron puntualmente los spots de televisión, en los que el Presidente da cuenta de los logros de su administración. Ya sabe, amable lector, temas sobre seguridad, salud y economía, en los términos ya concebidos como: “actuamos firmemente, sin titubeos. Hoy tenemos un México que no se arrodilla frente al crimen y que se juega el alma por cuidar a su gente”.
Asimismo, el sábado primero de mes, el Secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, acudió al Congreso de la Unión a entregar por escrito el Informe del Estado que guarda la Nación. Documento recibido por Jesús Murillo Karam y Ernesto Cordero Arroyo y con el cual se “refrenda la disposición a mantener un diálogo permanente con el Legislativo”.
Y para rematar, el pasado lunes, don Felipe tuvo a bien convocar a la clase política nacional y a los sectores representativos de la sociedad para brindarles un hermoso y cándido mensaje lleno de bondades y acciones que sintetizan que “México ha cambiado y se ha transformado en un País mejor”.
En fin, de una u otra manera hemos estado escuchando, leyendo y viendo las cifras del Gobierno de la República, pues no se les puede negar el derecho a informar lo que, a su juicio, habrían sido los principales avances en las distintas materias en que se divide la administración pública.
¿Cómo estamos en materia económica? Casi rayando la perfección…
¿Y en materia de seguridad? Mejor que nunca, gracias a la decidida lucha contra la delincuencia…
Bueno, eso es lo que dice don Felipe y su séquito de colaboradores, pero… ¿qué dice la población?
A manera de preguntas (que difícilmente alguien contestará desde el Gobierno federal), va nuestra visión del Sexto Informe.
A ver, ¿cuántos nini’s heredará Calderón a Enrique Peña Nieto?
¿Cuánto ha crecido la cifra de pobreza real, esa que se siente en los bolsillos y que no se puede maquillar de ninguna manera?
A ver, en cosas del empleo… ¿cuántos mexicanos pasaron a engrosar las cifras del desempleo y del subempleo? ¿Cuántos mexicanos y mexicanas que perdieron sus trabajos ahora viven de sus pequeños negocios que sólo les deja para intentar sobrevivir?
Y en cosas de la seguridad… ¿cuántas familias perdieron a un padre, esposo, hijo o hermano en esta guerra sin fin?
¿Cuántos inocentes estuvieron en el lugar y la hora equivocados y cayeron en el fuego cruzado? ¿Cuántos daños colaterales?
¿Habrá cifras sobre la cantidad de mexicanos y mexicanas que, decepcionadas de las instituciones de seguridad, no se atrevieron a denunciar que resultaron víctimas del delito?
¿Así o les guisamos un huevo (es broma, están muy caros, ja)?
A ver, en materia energética, ¿cuántos millones de litros de gasolina se producen en nuestro país, más que hace seis años?
¿Cuántas refinerías mejoraron su producción, o ya de perdido recibieron el mantenimiento que las haga más productivas? Nada de eso, ¿verdad?
La última y nos vamos.
¿Cuál es el comparativo en el costo de la vida de 2006 al presente 2012?
Si alguien pudiera desde el Gobierno federal responder a todas estas preguntas, sin duda, tendríamos un auténtico sexto informe de gobierno, no la sarta de fantasías que hemos escuchado en los últimos días.
Y a usted… ¿cómo le fue estos últimos seis años?
En fin, por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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