Maremágnum/Mario Vargas Suárez*Ocho Por ciento al IVA

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un pago indirecto sobre el consumo, financiado por el consumidor final y en México se impone en la administración del Presidente José López Portillo y Rojas (1976-1982).

El IVA es percibido por el vendedor en el momento de toda transacción comercial ya sea de bienes o en la prestación de servicios. La legislación mexicana permite que los vendedores intermediarios tienen el derecho a reembolsarse el IVA que han pagado a otros vendedores que los preceden en la cadena de comercialización.

Los consumidores finales –usted o yo- tenemos la obligación de pagar el IVA sin derecho a reembolso, lo que es controlado por el fisco, obligando a la empresa para entregar justificantes de venta al consumidor final e integrar copias a la contabilidad de la empresa.

En México por iniciativa presidencial, el Congreso de la Unión facultó a los comerciantes para cobrar el 10% del IVA a los consumidores, excepción hecha de alimentos, medicinas y libros a partir de diciembre de 1978.

En el año 2010 se incrementó este impuesto al 16%, contra el 5% que se paga en Taiwán o el 7 % de Panamá, pero al otro extremo tenemos el 22% de Uruguay, 21 % de Argentina, 19 % en Chile o el 18 % en Perú.

El caso es que los comerciantes organizados del país están solicitando al Gobierno federal que para el segundo “Buen Fin”, que habrá de celebrarse en el transcurso de la segunda quincena de noviembre próximo, se pague la mitad del IVA mexicano.

Ocho por ciento del IVA es lo que las Cámaras de Comercio pretenden que les autorice la gente de Hacienda y Crédito Público de la administración del PANISTA Felipe Calderón Hinojosa, para que este sea un estímulo al “Buen Fin” y los mexicanitos compremos no solo a ‘precios bajos’, sino que haya el apoyo del gobierno con esta medida hacendaria.

Los empresarios del país tienen cifradas sus esperanzas para que en los dos o tres días que se autorice el nuevo “Buen Fin” las ventas se dupliquen por lo menos y de esta forma la economía nacional se pueda recuperar de las disparidades que han tenido.

El primer “Buen Fin” dejó a los comerciantes organizados del país más de cien millones de pesos, por lo que se espera que este sea un estímulo para el resto de los comerciantes y esta vez sean muchos más los que saquen jugo a esta gestión comercial y hacendaria.

Por lo menos en lo que va de este año electoral, los precios de la canasta básica subieron de un 10 hasta un 50% y se cita a dos productos de la canasta básica de los mexicanos, la harina y el huevo.

Los peticionarios directos al gobierno federal sobre la reducción temporal del IVA mexicano para el Segundo “Buen Fin”, son las Cámaras Nacionales de Comercio y de la Construcción (CONCANACO y CONCAMIN).

Abraham Rodríguez Padrón, director de la Cámara Nacional de Comercio en Matamoros declaró que “La idea es que este año haya mayor movimiento y más ventas, solo estamos esperando a que se afilien más establecimientos y se autorice la modificación al IVA”, precisó la periodista victorense Claudia Zapata Santiso.

La misma fuente señala que Rodríguez Padrón “Precisó que la finalidad de este programa es ‘dinamitar la economía de las ventas’ y al mismo tiempo permitir un mayor acceso a comprar a todos los sectores de la población.”

¿Es bueno o no “El Buen Fin”? Eso depende de su economía personal y de la forma en que usted, como consumidor, administre sus propias finanzas sobre todo al equilibrio que debe tener entre los ingresos y egresos.

Una de las trampas comerciales del “Buen Fin” es el crédito y su obtención, porque sin dinero en efectivo, usted firma y se lleva todo lo que quiera, pero el gran problema ahora lo viven quienes no pudieron limitarse el pasado “Buen Fin” y a un buen número hasta les han amenazado ya con despachos jurídicos y embargos.

En esto del “Buen Fin” y aunque todavía falten más de dos meses, se apega aquel eslogan para planificar a la familia… “usted decide… si se embaraza”

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