Ser oposición

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Cada quien se manifiesta de la manera que considera pertinente, eso lo tenemos muy claro, aunque en ocasiones no compartamos la forma en que lo hacen o los argumentos que sostienen tal acción. En ese sentido, ser oposición, no en México, sino en cualquier parte del mundo, requiere de mucha madurez, ser inteligentes y congruentes con sus postulados y demás cosas.

Llama poderosamente la atención el que muchos integrantes de la oposición al gobierno tengan la idea de que hay que criticar, destruir, estorbar… no es esa la función de una fuerza política opositora.

Cuando llegó Vicente Fox a la presidencia, Ernesto Zedillo tuvo que reconocer el aplastante triunfo, y pasaron doce años para que volviera el Partido Revolucionario Institucional a encabezar el Ejecutivo. Nada se regaló, pese a los muchos reclamos de la llamada izquierda mexicana.

Nos hemos preguntado si algunos miembros de esta fuerza política sabrán lo que es oposición, o más aún: ¿sabrán lo que es la izquierda en el aspecto político?

No es posible que llamen a manifestaciones para evitar que se apruebe, por ejemplo, la reforma laboral, en un afán por lograr que sus caprichos se hagan realidad. Recordemos que las distintas fuerzas políticas existentes: PAN, PRI, PVEN, PRD, PT y demás, tienen sus representantes en el Congreso y el Senado, así como en los congresos locales, y las decisiones se toman por consenso, por mayoría, pero NO significa que todos los acuerdos sean a modo de lo que nosotros consideramos oportuno o adecuado.

La democracia implica la aceptación del voto de una mayoría, así de claro, como sucede en las elecciones: gana el que tiene el mayor número de votos, lo que significa –dicho “con manzanitas-, que tiene la preferencia de la mayoría.

¿Qué debe hacer cualquier fuerza política? Buscar el consenso de la mayoría para lograr que sus opiniones sean las que perduren, pero no se toma a fuerza lo que la mayoría no quiere. Sencillo, así debe de ser.

Somos de la idea de que los movimientos que lleva a cabo la izquierda en el Congreso de la Unión no son adecuados, porque están llamando a una serie de acciones que pueden degenerar en violencia, propiciada por éstos, cuando no han sabido defender e imponer sus razones, quizá porque la mayoría de la gente no está de acuerdo con sus caprichos.

En todo gobierno hay decisiones que muchas veces criticamos y en las que no estamos de acuerdo, pero ello no quiere decir necesariamente que se tenga que incitar a la violencia, al desorden, a tomar instalaciones. Nos parece una actitud poco política, poco madura, poco inteligente.

Tomar por la fuerza algo que no se da en un ambiente democrático no es la mejor acción, y eso lo sabemos todos.

Incitan a gente que se deja llevar por sus dirigentes y los exponen a que sean objeto de actitudes poco pacíficas. La violencia no la queremos nadie, estamos hartos de ella, y más, cuando se trata de llevar grupos de agitadores disfrazados de líderes sindicales o de otra índole.

¿No tendrán gente que sea capaz de convencer con el discurso, con argumentos congruentes?

Los simpatizantes de estas fuerzas podrán decir que no coinciden con nosotros: respetable su opinión, pero la nuestra también debe ser respetada, y se impondrá la que tenga mayor consenso, así de claro.

En ese sentido, habrá que ser más inteligentes y dejar de utilizar a la población, aprovecharse de la falta de conocimiento de muchos ciudadanos que van molestos a reclamar cosas que a veces no tienen idea de qué son, a maldecir y agredir, para luego, en una conferencia de prensa decir que fueron reprimidos.

No, no entendemos que sea la solución, porque todavía creemos en la democracia que se debe propiciar donde están nuestros representantes populares, de la ciudadanía, no de los partidos políticos.

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