En una de las céntricas calles de Santiago de Compostela, en Galicia, España, un letrero decía: “Se alquila para negocio. Doy 4 meses de gracia para instalación”.
Lo anterior nos habla, sin lugar a dudas, de la situación difícil que vive España y muchos países no solo de Europa sino del mundo, en una recesión que nos ha afectado a casi todos.
En ese sentido, los dueños de locales e inmuebles en general han tenido que soportar una crisis difícil por el éxodo masivo de compatriotas que han emigrado a otros lares; la situación económica se restringe y hay problemas en muchos sentidos, siendo el de la liquidez uno que afecta a casi todos nosotros, razón por la que los comerciantes han puesto mucha atención, dado que no venden los volúmenes de antaño. Hoy las ventas han caído considerablemente, y se buscan estrategias para que sigan existiendo nuestros comerciantes. Pero como ellos, los hoteleros, restauranteros y prestadores de servicios, así como los que vivimos de un empleo modesto tenemos problemas de liquidez: hoy hay que cuidar más el dinero que nunca, porque es poco y se acaba en un suspiro.
Ir a surtir el mandado implicaba buscar muchos productos y uno que otro antojo; hoy en día, llevamos lo necesario y a veces no nos alcanza ni para ello.
Es por eso que los comerciantes organizados a través de la Cámara Nacional de Comercio en la ciudad organiza el llamado “Buen Fin”, que no es otra cosa sino una serie de rebajas, ofertas y promociones, en aras de mantener sus negocios vigentes, vivos, con razones para no cerrarlos y aumentar, entre otras cosas, el número de desempleados, dado que cada “changarro” tiene algunos victorenses que laboran ahí y que, poco o mucho sueldo, si se cierran, les ocasionarán problemas económicos y familiares. La crisis aumentará, pues, para que lo entendamos bien.
El “Buen Fin” se lleva a cabo principalmente en la calle Hidalgo, principal arteria de antaño en la ciudad para el comercio, aunque hoy en día éste se ha extendido principalmente a la zona norte, donde se han construido y puesto a funcionar almacenes de autoservicio y plazas comerciales, con un cúmulo de locales que nos ofrecen muchas mercancías de toda índole.
Es probable que no sea suficiente, sin embargo, hay que aplaudir la actitud de los integrantes del comercio organizado en un afán de subsistir, de ofrecer productos a precios competitivos, provocando que cada día sea menor la intención de ir a comprar a Estados Unidos u otros municipios o estados del país.
La idea es que el dinero se quede en Victoria, que se mueva dentro de nuestra economía local y que haya fuentes de empleo, que haya mejores servicios propiciados por el pago oportuno de impuestos y demás.
Hay mucho que se puede hacer, y para muestra, la exposición reciente de la Liga de Comunidades Agrarias que ha ofrecido un sinnúmero de productos elaborados en el campo tamaulipeco y que tienen calidad, que son competitivos en precio y que permiten a muchas familias subsistir.
En ese sentido, nuestro presidente municipal Miguel González Salum, con orígenes dentro del comercio, ha apoyado en forma decidida este tipo de acciones, pensando que puede ser parte de una vaga solución a la economía local: el comercio siempre tendrá algo que ofrecernos, y será interesante ver la forma en que lo hacen, pero sobre todo, la manera en que responda la población, castigada a más no poder por una recesión que tiene orígenes diversos, pro lo general, en los que no tenemos responsabilidad alguna, aunque no se trata de buscar de quién es la culpa, sino de encontrar la solución adecuada para que Victoria y Tamaulipas puedan salir avante.
Esperamos que el Buen Fin sea un éxito, por el bien de todos, y que haya más acciones que nos permitan vivir de una mejor manera, pues.
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