Cd.Victoria, Tamaulipas.- La desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje y en su lugar la creación del Tribunal del Trabajo propone, Carlos Hinojosa Cantú, director de la Unidad Académica Multidisciplinaria, “Francisco Hernández García”.
“Falta mucho profesionalizar el área laboral, si pudiéramos dar el siguiente paso y ya no una Junta de Conciliación sino un Tribunal del Trabajo, donde hubiera un juez profesional, donde los abogados actuaran profesionalmente, donde tuviéramos términos muy puntuales, donde se obligara la conciliación antes de entrar al procedimiento local”.
En opinión del director de la antes llamada, Facultad de Derecho, México es el único país donde todavía existen las Juntas de Conciliación y Arbitraje porque, dijo, en lo que son los países industrializados, como son, Estados Unidos, España, Francia, Inglaterra y Alemania éstos desde hace mucho cuentan con un Tribunal del Trabajo.
“No hemos ido caminando conforme va caminando el mundo, en otras partes ya no existen Juntas de Conciliación, eso se quedó anacrónico todos los países industrializados, los países que han progresado tienen Tribunales Laborales, metidos en el poder judicial, no en el poder ejecutivo”.
Expuso que la falta de conciliación en dichas Juntas y el que los amparos se prolonguen hasta por tres años ocasiona que se desarticulen las empresas, principalmente las pequeñas y que, por una simple demanda de un trabajador, se pierdan los empleaos que habían generado.
“Entre más juicios se vayan al amparo y duren dos o tres años, desarticulan a gente que quieren invertir PYMES, que tienen 10 o 15 gentes con una demanda laboral pueden tronar la empresa, entonces hasta la casa pierden los patrones, una gente que arriesgó su dinero, su tiempo, generó empleos, con una demanda laboral destruyen todo”, dijo.
Hinojosa Cantú consideró que en cambio, con el Tribunal del Trabajo se ganaría mucho, trabajadores, patrones y el Estado porque, expuso, actualmente al Estado le cuesta mucho mantener las Juntas y además de que no han tenido la capacidad para solucionar los conflictos en cortito, sin que tengan que llegar a un juzgado.


