Inseguridad y violencia familiar incrementa divorcios; 7 de cada 10 parejas se separan

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Nuevo Laredo, Tamaulipas.- El sistema DIF de esta ciudad reveló que 7 de cada 10 parejas con 8 o más años de casados terminan en el divorcio, debido a problemas de violencia familiar generada por la inseguridad y la delinciencia que afectan el empleo y la productividad en las empresas, asegura Elsa Patricia Delgado Oviedo, jefe del departamento de psicología del Sistema DIF.

Refiere que la inseguridad que se vive en la ciudad ha hecho menos tolerantes y más vulnerables a los ciudadanos, lo que se desprende de las entrevistas realizadas a personas, parejas y grupos que acuden a la dependencia por apoyo psicológico.

Como ejemplo, señala que mientras en enero de este año fueron atendidas con terapias para evitar los divorcios 13 familias, en julio fueron 113, para bajar la cantidad a 56 en septiembre, aunque la mayoría de los casos terminó en la separación de la pareja porque la violencia en el hogar así lo obligó.

Señala que parejas que tradicionalmente eran tranquilas, debido al estrés provocado por tanta inseguridad, descargan su impotencia dentro del hogar mediante pleitos familiares y golpes entre la pareja y contra los hijos.

Jaime Gutiérrez Serrano, jefe de la jurisdicción sanitaria, coincide con la apreciación de la psicóloga, al señalar que es la inseguridad la principal causa de los problemas en el hogar, y del divorcio.

“La inseguridad va de la mano con el cierre de negocios, con la falta de trabajo y de dinero en el hogar y en las empresas, y si a ello le sumamos las balaceras callejeras, entonces vemos que tenemos una sociedad sumida en la ansiedad y en la depresión”, expresa.

Asegura que en la Secretaría de Salud han aumentado los casos de atención a parejas que desean llegar al divorcio.

Falta de policía aumenta delincuencia

Pero la ausencia de una policía preventiva, la que desde febrero del año pasado no existe, provoca que algunos ciudadanos abusen y violen las leyes en detrimento de los demás, “porque saben que nadie los arrestará porque no hay policías en la ciudad”, explica.

Esta situación ha generado que en los últimos meses, de acuerdo a la psicóloga, se sienta en los habitantes de la ciudad sentimientos de indefensión y de vulnerabilidad, que se descargan dentro del hogar en forma violenta.

“Pero la economía de la ciudad también está cambiando, porque muchos negocios han cerrado sus puertas, lo que disminuye el empleo y la cantidad de dinero circulante que ingrese a los hogares, y eso es un factor determinante que puede ocasionar el divorcio”, expresa.

Para ella, se trata de un círculo vicioso que obliga a que muchas personas que trabajan en las noches, renuncien a sus empleos por temor a ser víctimas de la inseguridad, o porque algún familiar o amigo ya fue víctima.

Menciona que conoce casos de comerciantes que han sido saqueados y extorsionados, por lo que cerraron sus negocios, y por consiguiente el dinero escasea en sus hogares, hasta terminar en conflictos familiares.

“Todo eso es lo que vemos todos los días aquí, aunque la cantidad de pacientes que atendemos en estos momentos disminuyó mucho, por las situaciones extremas de riesgo que se vive en la ciudad, y eso lo vemos por la gran cantidad de cancelaciones en las citas”, dice.

El calor también es motivo

Pero si bien la inseguridad es una de las causas más importantes que motivan el divorcio, de acuerdo a los ejemplos citados por la especialista, el extremo calor que se siente durante el verano en la ciudad, es una causal asociada importante, y ello se refleja en la cantidad de terapias familiares que se realizaron durante julio, que fue de 113, comparadas con las 13 del mes más frío del año, enero.

“La gran mayoría de estas parejas que atendemos se están divorciando, y tenemos muchos casos que nos mandan de los juzgados para intentar conciliar a las familias, porque como DIF queremos que se integren y que no terminen en el divorcio, pero vemos que se separar porque llegan a niveles de falta de respeto y golpes”, expresa.

Por ello es que la especialista asegura que el estado de ánimo de la población en general es muy pesimista, ya que la gente está muy asustada y no quiere salir a las calles porque no hay lugares ni tiempo para el esparcimiento, “y eso les afecta porque las familias están encerradas en sus casas, por lo que las discusiones aumentan y se suma a la falta de dinero y de empleo, se puede llegar a la violencia y como consecuencia, al divorcio”, refiere.

Acuden personas de nivel alto

Las parejas que más se divorcian, de acuerdo a la psicóloga, son las que tienen un matrimonio sólido con 8 años de casados o más, aunque en todas las parejas la causa es la misma; la ansiedad y el estrés provocado por la inseguridad, y en menor rango, la infidelidad.

A diferencia de años anteriores, cuando las personas que acudían a terapia eran de escasos recursos económicos, ahora se observa en la sala de espera a personas de clase media e incluso de un nivel económico más alto.

“Cada vez se nos acercan personas con nivel económico más alto para una terapia, y nos damos cuenta porque son diferentes al resto de la gente que acude al DIF, y vienen porque han vivido situaciones de secuestro, de violaciones o porque han sido amenazados o les han robado sus bienes, y eso les ha trastornado su estilo de vida”, indica.

Pero la mayoría de las personas que ya ha pasado por esas situaciones, acuden al DIF no por su voluntad, sino porque un juez se los ordena para que concilien y rescaten la familia, o tramiten el divorcio, pero por lo general acuden muy dañadas y dispuestas a la separación.