Tolerancia o…?

En esta ocasión se ha hecho menester echar mano de la red de Internet, de las maravillas tecnológicas y del conocimiento que sobre el idioma español está puesto de manifiesto a través de la Real Academia de la Lengua Española, que, en su página Web define el concepto “Tolerancia” como: Acción y efecto de tolerar; también agrega: Tolerancia es “respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias; máxima diferencia entre el valor nominal y el valor real o efectivo en las características físicas y químicas de un material, pieza o producto”, entre otras cosas.

Y la búsqueda de esta definición nace por dos noticias nacionales: en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, los pseudo estudiantes, al igual que muchos dirigentes que se escudan en estas “credenciales” para holgazanear, luego de varios días sin clases, tomando instalaciones y demás, ocasionando desmanes y destrozando piezas que son patrimonio de todos los capitalinos, acordaron una tregua y sentarse a negocias, con la condición –imagine usted: delincuentes poniendo condiciones- de que no ejerzan acción penal contra ellos.

El otro evento desafortunado es el que se vive en Michoacán, donde, por segunda ocasión, los estudiantes que piden una y mil cosas, tomaron instalaciones, robaron autobuses e incendiario bienes particulares y oficiales, y la autoridad, con la pusilanimidad que le caracteriza y que es generalizada en el país, dice que son tolerantes, que esperan que entren en razón, que fueron a recuperar las instalaciones con visores de la Comisión de Derechos Humanos como testigos.

En ese sentido, seguramente la CNDH y la correspondiente en nuestro estado no estarán de acuerdo con nosotros, pero somos de la idea de que, cuando los delincuentes disfrazados de estudiantes vejan, violan, roban y secuestran, no pasa nada: cuando avientan piedras y pegan con varas a los policías, no pasa nada, sin embargo, no se le ocurra a un uniformado ejercer la fuerza para someter a un asesino en potencia (porque pegar con un tubo en la cabeza a alguien es querer matarlo) porque inmediatamente se dice que fueron golpeados, y los policías son condenados, son señalados como delincuentes.

Curioso, ¿no? Se preparan para imponer la autoridad, y cuando lo hacen, son unos gorilas, unos animales, unos bárbaros que no tienen respeto por los demás, aunque los que prendieron fuego en la cara con un aerosol a sus compañeros son solamente, ciudadanos inconformes, inquietos.

No pensamos que sea tolerante permitir que agredan a los que nos deben proporcionar seguridad, no pensamos que los que toman instalaciones, apedrean candidatos o comercios por una manifestación que muchas veces no saben ni por qué se lleva a cabo, que los que pintan automóviles ajenos y entran a robar a comercios que se cruzan en sus marchas sean estudiantes civilizados.

No, eso no es tolerancia: se llama de otra forma que no se puede escribir en esta columna.

Debemos exigir a la autoridad, pero ser congruentes. Si nuestros hijos andan en la punta del asunto gritando, insultando, robando o lanzando objetos, que se atengan a las consecuencias por muy hijos nuestros que sean.

O qué, ¿les vamos a enseñar que con una credencial de estudiante tienen “patente de corso” para hacer lo que quieran?

La sociedad merece vivir con tranquilidad y en paz, pero para ello, hay que tener autoridades confiables y sociedad confiable, cuya honorabilidad se base en el respeto de los demás y para los demás.

No podemos exigir si no cumplimos, y los acontecimientos sucedidos en el D. F. Y Michoacán nos dejan claro que hay que hacer mucho por merecer una sociedad justa, igualitaria y donde todos tengamos los mismos derechos y obligaciones como ciudadanos.

Lo demás, es letra muerta. Si no respetamos, ¿cómo queremos que nos respeten?

O qué, ¿respeto y tolerancia es solo lo que yo hago y no lo que hacen los demás?

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