Nuevo Laredo, Tamaulipas.- La iglesia del Santo Niño no solo es la primera parroquia de la ciudad, también es la Iglesia Madre de todas, y cumplirá el 125 aniversario de su primera misa solemne el 5 de enero, por lo que es remozada en su exterior por un equipo de trabajadores que le ponen empeño en la restauración de las paredes externas e internas.
Pero su riqueza histórica no está solo en el edificio; en su interior se guardan de manera celosa documentos históricos de bautizo, primera comunión y matrimonio de los fundadores de la ciudad y de sus hijos.
Uno de los documentos registra un bautismo de 1854, que está estampado en el libro original, bien guardado en una caja de seguridad que puede resistir dos horas durante un incendio, sin ser dañados.
Debido a que se trata de un edificio histórico protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), todo debe ser autorizado por dicha instancia, incluso el color de la fachada, el que tiene que ser cambiado de un azul fuerte que tiene, a uno que combine con su entorno original, que aún no se decide.
“Por ser la Iglesia Madre, allí se bautizaban y se casaban los habitantes de la ciudad, y son parte del tesoro de la ciudad”, explica el sacerdote José Martínez, párroco de la iglesia desde hace 28 meses.
Mucha tradición
Las cuatro puertas de madera no son las originales, pero se encuentran muy deterioradas debido a que desde hace 24 años, cuando cumplió su primer centenario, no se le hacía una remodelación a fondo de la iglesia.
Serán nuevas, de caoba, pero respetando el diseño original, “y tendrán aroma de enchilada y de taquitos, porque se compraron con la contribución de la gente”, explica el padre Martínez, quien desde hace cuatro años se hizo cargo de ella a petición del obispo Gustavo Rodríguez Vega.
Su doble nacionalidad y el vivir en Laredo, Texas, no le impide oficiar las misas cotidianas ni las homilías dominicales, las que lucen repletas de feligreses tanto de la vecina ciudad texana como de las familias más antiguas de esta frontera.
“Se trabaja ya para resanar todo lo afectado y pintar la fachada, y fue el Fideicomiso del Centro Histórico que pidió se pintara en color azul, pero no fue aprobado por el INAH”, refiere el párroco, tras mencionar que el ayuntamiento aportó la mano de obra y el material para la restauración de la fachada.
Se pintará toda de blanco como fondo, para después pintarla del color que decida el INAH, y esto podrá ser a fines de noviembre, por lo que el 31 de octubre estará en la ciudad Cristina Artigas, de Conaculta en la ciudad de México, para dar una conferencia a quienes habitan en el Centro Histórico.
“Pero hay muchos detalles todavía, y no se tocará el asunto de los vitrales, los que no se han colocado ya que esperamos que el INAH apruebe si colocación, aunque el principal problema de la iglesia es el del cableado eléctrico, el que nunca ha sido cambiado, pero no se contempla en los planes actuales de restauración”, señala.
Al rescate del centro Histórico
Juan Carlos Zamora, titular del Fideicomiso del Centro Histórico, menciona que la Iglesia del Santo Niño forma parte de un grupo de 12 edificios que son considerados por el INAH como monumentos históricos y patrimonio de la nación, al haber sido construidos durante el siglo XIX, además de otros edificios que por su diseño y originalidad, protegidos por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente de Tamaulipas.
“Estos edificios se ubican entre las calles César López de Lara y Leandro Valle, y de la 15 de Junio a la Maclovio Herrera, y fueron construidos antes de 1957”, explica.
Menciona que el ayuntamiento aportó tanto la puntura como la mano de obra, y que a través de la dirección de obras públicas se reparan las bancas de cinco en cinco, “y tenemos en proyecto la reparación del cableado, pero no ha sido autorizado”.
Señala que no está contemplada la reparación del interior de la iglesia, ni la colocación de unos vitrales que están en bodega, ni la nave un la torre, solo los exteriores y la fachada total, solo la reparación de las banca y el cableado eléctrico.
De la inversión, dijo desconocerlo, y que el presupuesto lo maneja Obras Públicas del municipio, y agrega que por cada peso que aporte el ayuntamiento, el gobierno del estado aportará otro, pero lamenta que en este momento no haya presupuesto.
Al igual que la Iglesia bautista, que se ubica por la calle González, entre Morelos y Guerrero, junto con la iglesia del Santo Niño, son las más antiguas de la ciudad, por lo que se invierten recursos para que el llamado centro Histórico vuelva a ser el atractivo turístico que antes fue.
“Eso es lo que nos interesa, por lo que buscamos la reactivación del comercio del Centro Histórico, el que está muy comprimido, y nos reunimos para rescatar este lugar, y buscar que quienes operan en el lugar están registrados debidamente, explica.
Para ello, dice que se busca también el retiro de bebedores callejeros, ambulantes sin registro, dementes, mendigos y pedigüeños, los que dijo no son de la ciudad.
Se trata de un programa Tolerancia Cero, cuya finalidad es el rescate del comercio del área, incentivar su economía, y promover el turismo a través de planes y programas que le den certeza y seguridad a los visitantes.


