El fantasma del usurero del “Baratillo”

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Reynosa, Tamaulipas.-A principios del siglo pasado había un hombre avaro que vivía de prestar dinero y cobrarlo con altos réditos que le redituó muchas ganancias e hizo posible que amasara una considerable fortuna que en vida nunca gasto y hoy después de muerto aun sigue cuidando que nadie le quite una sola moneda.

Don Agustin de la Bárcena fue un español que se vino a radicar a México, hayo su hogar en Guanajuato y vivió por el barrio de la Plaza del “Baratillo” en donde ahora se encuentra la Plaza de la Paz, pues originalmente ahí se encontraba la fuente con su copa característica, pero se removió y envió a unas cuadras cercanas por el rumbo del Teatro Juárez.

Este hombre avaro y codicioso solamente vivía para el dinero, todo el día contaba sus monedas de oro y no permitía visitas, por las tardes o noches salía a la calle a comprar alimento, pero apenas y gastaba unos centavos, aun teniendo tanto dinero se daba un trato de mendigo.

En cierta ocasión se dice que acudió ante él un hombre, quien le solicitó un préstamo de 2 mil pesos pagaderos a un mes con el 25% de réditos (toda una fortuna para aquella época) el agiotista accedió anticipando la jugosa ganancia de 500 pesos adicionales a lo prestado.

Entregó el dinero a aquel hombre y éste desapareció con el dinero y jamás se supo nada de él, esperando que regresara a pagarle, Don Agustín de la Bárcena se desesperó al admitir poco a poco que había sido engañado y estafado con su dinero.

El engaño lo hizo perder la razón y cuentan sus vecinos que jamás volvió a salir de su casa hasta que murió.

Con el paso de los días en las noches empezaron a escucharse ruidos extraños provenientes de su casa, pasos apurados subiendo las escalares rumbo a sus habitaciones o el tintineo de monedas.

Muchos aseguran que es el fantasma del prestamista del “Baratillo” que ha vuelto para buscar su dinero prestado y cuidar su fortuna que dicen escondió en un lugar secreto de su casa y que nadie ha encontrado.