Nuestras tradiciones

Sin duda alguna, México es un país cuya riqueza cultural es significativa y reconocida en el mundo entero; la variedad de las distintas culturas prehispánicas es conocida en todas partes: olmecas, mayas, huastecos, toltecas, chichimecas, tarrahumaras y demás, enriquecen la cultura en todos sentidos: arte, manifestaciones de progreso, y obras monumentales, como podría ser el Castillo del Adivino, las pirámides de Teotihuacan o muchos sitios más, nos han enseñado a través de los siglos lo que somos capaces de hacer cuando se tienen los recursos suficientes.

En tradiciones, podríamos enumerar una y mil, como son las musicales, la variedad de trajes típicos y una significativa y propia de la fecha: el culto a los muertos. México y sus culturas ancestrales tenían una idea muy interesante de la muerte, que se plasma lo mismo en la obra de José Clemente Orozco que en los rituales michoacanos del día de muertos.

La eterna lucha de las tradiciones nuestras con las del otro lado del Río Bravo son muy intensas: el famoso Halloween, que no es más que el significado literal de grito o azuzo de brujas, con los altares en los que nuestros abuelos rendían culto a los que se habían adelantado en el viaje eterno.

Es realmente impresionante ver un altar de muertos y todas las cosas que en el se colocan, como tributo a esa personalidad que, según ideas ancestrales, vendría a visitarnos: Al frente, una fotografía, rodeada de los productos y artículos que recordaban al difunto, así como un camino hecho de cal y veladoras, para que pudiera reconocer la ruta para la visita.

En la Casa del Arte hubo una exposición muy interesante de altares de muertos, e inclusive disfrutamos de algo inusual: manifestaciones propias de la fecha elaboradas con hielo, lo que causó sensación en muchos de los que tuvimos oportunidad de apreciar la imaginación e inventiva de quienes tuvieron la idea de realizar estas cosas.

Los altares de muertos son, realmente, una hermosísima manifestación de nuestra cultura y raíces que no debemos perder por nada del mundo. Tenemos una obligación ancestral de conservar la cultura que nos ha llenado y nos ha hecho ser lo que somos: no podemos dejar a un lado todos esos siglos de historia y colorido, de recuerdos y creencias que, si bien es cierto que tenemos que adecuarnos al nuevo milenio, somos parte de esa historia y tradición.

También disfrutamos de una exposición y muestra de altares de muertos en la Plaza Juárez, allá por el rumbo del Palacio de Gobierno y el Centro Cultural Tamaulipas, obra de alumnos de la Unidad Académica de Derecho y Ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y que, año con año nos permiten preservar las tradiciones más mexicanas de las fechas del inicio de noviembre, el penúltimo mes del año.

En ese sentido, debemos reconocer el esfuerzo de nuestras autoridades universitarias por procurar la conservación de estas tradiciones: el rector José María Leal Gutiérrez encabeza al equipo que, desde Extensión Universitaria, Difusión Cultural o las unidades académicas se encargan de mantener viva la tradición, bajo el lema de “Vivan nuestras tradiciones mexicanas” que siguen vigentes en la obra de los estudiantes universitarios, nuestros jóvenes, orgullosos de ser lo que somos como sociedad y como cultura.

Cierto, miles de niños –no exageramos- salieron en busca de dulces pidiendo su “Halloween”, y algunos de nosotros compramos algo para darles, en una eterna lucha por que no nos abrumen estas tradiciones absurdas, sin embargo, ahí están, y lo importante será enseñarles lo que es nuestro y que sepan valorarlo, dimensionarlo en su justa medida y procurar que no se pierdan, que no mueran como muchas otras cosas de la identidad del mexicano que han perecido gracias a la indiferencia e indolencia de muchos.

Qué bueno que hemos visto muchos altares de muertos. Ahora toca, imitar la grandeza de aquellas civilizaciones en todos sentidos.

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Atentamente

Carlos David Santamaría Ochoa Ph.D.
A.I. Periodismo y Comunicación