De líder campesino que es, de pronto él trata de dar el salto y ahora pretende desplazar a los jefes de redacción para corregir los errores que pueden cometer los periodistas.
Y es que él no midió el tamaño del brete en que por sus seniles impulsos se metió y hoy con evidente desesperación y entre manoteos trata de culpar a los medios de las consecuencias de una falta tan garrafal que lo coloca en la orillita del precipicio.
Este fin de semana me lo topé de frente y bastó con que le lanzara una inocente pregunta para que su rostro se congestionara y que por su boca escaparan sapos y viborillas que denotaban coraje, fastidio y que olían a reproche, como si yo fuera la cabeza de aquellos periodistas que hoy lo hacen añicos. ¿Que pasó con Lupita líder?.
Antes, me había saludado amable de mano, luego se regreso cuando escuchó el cuestionamiento y tomo aire para responder.
“Yo nunca dije que le había negado la medalla de la Mujer Rural del Año por perdedora”. “Eso es un invento de los periodistas, de aquellos que dicen que saben escribir”, contestó casi fúrico.
Pero vamos por partes. El video que se subió al Internet y en el que aparece Juan Báez Rodríguez, líder de la CNC en Tamaulipas, con micrófono en mano frente a varios campesinos, él dice lo siguiente: “La única duda que tuve fue que ella – Guadalupe Flores Valdez- no obtuvo los votos de la zona urbana que la hicieran Senadora y no le podíamos entregar la medalla”. “Cuándo a mi el líder nacional me dijo que sabia que tenía muy buenas, muchas mujeres, yo me equivoqué y pensé que era mi vieja”. Tal vez como experto jefe de redacción él le pueda dar otra connotación a esas declaraciones, otros a lo mejor, no.
Para cualquier comunicador eso lleva una dedicatoria, peca en la rudeza innecesaria y todo por una “presea” sin valor definido.
A final de cuentas Juan le entrego esa medalla a la jovencita Griselda Dávila, Secretaria de Acción Femenil de la CNC, pues dice que ella le hace “la chamba”.
Es, Lupita, una mujer con una trayectoria intachable en el ámbito rural, porque como lideresa rescató de la miseria al edificio de la Casa del Campesino en Ciudad Victoria, al que con su toque femenino lo convirtió en un lugar decente con oficinas a puerta abierta para que los campiranos se acercaran con confianza a exponer sus problemas.
Ella, fue, una dirigente que también tuvo valor para defender de la policía fiscal, junto con el ex alcalde de San Fernando, Gabriel de la Garza, a los campesinos propietarios de vehículos extranjeros que los utilizaban para comercializar sus productos en las grandes ciudades, al grado de que, con tacto, hasta los expulsó de territorio tamaulipeco.
Recuerdo, bien, cuando como corresponsal de Radio Red de México en Tamaulipas envié esa información tan atractiva al noticiero estelar de Don José Gutiérrez Vivo, el periodista radiofónico más reconocido a nivel nacional, quien al escuchar el audio de Lupita me preguntó al aire: “Quién es esa valiosa mujer que en realidad lucha por los campesinos de Tamaulipas para atacar tal injusticia?.
Y es que aunque el asunto olía a contrabando, el periodista sabía que esos vehículos no ingresaron a Tamaulipas por el aire o por el agua, sino por las aduanas y en ese asunto había varios responsables.
Sin duda que la alevosía y ventaja de Juan le genera dolores de cabeza, porque han sido fuertes los señalamientos que han formulado por ejemplo el diputado cenecista, Sergio Guajardo Maldonado, Heriberto Ruiz Tijerina, del MT del PRI y otros, que se han desprendido del asunto de Lupita, los que en este momento le han de estar quitando el sueño y, a sus protegidos, porque su futuro político no está asegurado.
Y es que en política y, en otras cosas.
No se vale escupir para arriba.
Correo electrónico: [email protected]