Podría decirse que el término aplica a la disposición del gobierno federal que ha sido por muchos aceptada y por otros tantos criticada, como es el hecho de que adelanten parte del aguinaldo para que la ciudadanía aproveche la campaña del comercio organizado denominada “Buen Fin”, y que tiene dos objetivos: que la ciudadanía ahorre, y el segundo, que el comercio se recupere de un mal año, lleno de crisis, recesión, altos impuestos, carestía y falta de promoción por cuestiones naturales.
Felipe Calderón, en sus últimos días al frente del Poder Ejecutivo Federal ha dispuesto que se adelante una parte de esa prestación que a muchos nos hace tremenda falta, y a otros. Es una urgente necesidad para cubrir compromisos contraídos durante el año que concluye; el aguinaldo es no un premio, sino la recompensa de un año de trabajo arduo y difícil en ocasiones, pero es algo que el trabajador se ha ganado a pulso, o casi todos, al menos.
En ese sentido, el comercio organizado ha hecho poco por ganarse la confianza de la gente que, sin más remedio que hacer ya sus compras en el país, recurre a las tiendas que nos ofrecen una serie de productos de toda índole, prevaleciendo los de malísima calidad hechos en China y otros países donde los controles son demasiado deficientes.
Sin embargo, hay cosas buenas en las calles de Victoria y otros municipios tamaulipecos, porque no todos los que se dedican al comercio buscan ganar por ganar, sino ofrecer algo bueno a cambio; ejemplos tenemos muchos, afortunadamente, y en ese sentido, podremos hacer frente a las compras típicas del fin de año en nuestras ciudades de residencia.
Pero la cuestión de los aguinaldos es preocupante, porque mucha, pero mucha gente los espera ansiosamente para cubrir las necesidades que surgieron durante el año y que no pudieron completarse con los salarios, cada vez más reducidos por la inflación y el reducido campo de utilidad que propicia el pagar más en gasolinas, luz y otros servicios, así como hacer frente a cargas tributarias que nos ahogan mucho más que ayer.
El caso de los aguinaldos propicia también que la autoridad lleve a cabo una estrategia de seguridad para proteger al ciudadano: hay más robos en las calles de cualquier ciudad por el mismo motivo, fraudes y otros ilícitos que están a la orden del día. La Policía Ministerial tiene, por lo general, en estos tiempos, un operativo muy interesante que busca el que no nos quiten lo que con mucho esfuerzo ganamos a través de los meses. El aguinaldo hay que cuidarlo y eso lo sabe todo el mundo.
¿Qué se recomienda al respecto? En primera instancia, no salir con el dinero en la bolsa, y tratar de protegerlo, porque si bien es cierto que estamos expuestos a un robo, también a extraviarlo.
También se sugiere cuidar las compras: hacer los gastos estrictamente necesarios par que no haya problemas más adelante, y en ese sentido, propiciar en los nuestros el ahorro, el cuidar los recursos.
Viene Navidad y es ahí donde muchas veces tratamos de comprar lo que no pudimos durante el año, así que, habrá que hacer una adecuada selección de productos por adquirir, y buscar las mejores ofertas.
Podríamos decir que la Profeco nos orientará al respecto, sin embargo, hace ya mucho tiempo que pasó a ser letra muerta, más, cuando está por finalizar el sexenio federal y están más preocupados por saber si seguirán con el “hueso” que por proteger al consumidos.
Es necesario hacer conciencia de lo anterior, cuidar el billete, cuidar la integridad de los nuestros, y ver que el evento anunciado con bombo y platillo por Felipe Calderón sea realmente la oportunidad para comprar algo que valga la pena. Es el aguinaldo, pues, un premio al esfuerzo, al trabajo del año, es la cereza del pastel, por lo que tenemos la obligación, por los nuestros, de cuidarlo al máximo.
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