El Ayuntamiento de Victoria ha anunciado que se prevé una inversión por ingresos del orden de 500 millones de pesos, mismos que serán aplicados a una serie de obras y compromisos para mejorar la calidad de vida de quienes habitamos en la capital del estado. Por otra parte, sugiere que en el año que viene se podrá ingresar a las arcas una cantidad del orden de los 21 millones de pesos por concepto de multas, aunque lo último no lo compartimos por diversas razones.
Las multas significan que algunos hemos hecho mal las cosas, que no nos hemos aplicado en la política del buen gobierno y las cosas que deben de ser de acuerdo a lo que somos y lo que generamos: no cumplimos con las leyes correspondientes, y eso, sin lugar a dudas, es algo que a nadie conviene, porque genera conflictos sociales.
En el caso de las multas, nos hace suponer que muchos de nosotros no hicimos bien las cosas, que tuvimos que ser objeto de sanción y por consiguiente, pago de recursos que bien pudieron emplearse para cosas propias, familiares y muy personales.
Vemos con preocupación que hay mucha vigilancia restrictiva. Explicamos: entendemos que los cuerpos de seguridad y vialidad son conformados por ciudadanos que están pendientes del cumplimiento de las leyes, sin embargo, tenemos la idea de que debieran ser orientadores, previsores y no castigadores.
No concebimos, sinceramente, el hecho de que hasta siete u ocho elementos se estacionen en el Boulevard Praxedis Balboa, con patrullas y motocicletas y estén deteniendo a cuanto automóvil pasa por ahí, aunque no tengamos motivo para ser detenidos: revisan documentación a muebles de ciertos tipos, ya que no hacen una vigilancia uniforma, y eso lo sabe quien maneja tránsito y vialidad.
Los agentes están sujetos a ingresos por salario y comisiones por multas, y la verdad sea dicha, algunos elementos abusan de esa facultad y se dedican a llenar boletas por cualquier cosas, cuando dicho sea con toda objetividad y respeto, no observan lo que debieran: seguimos padeciendo en toda la ciudad el que infinidad de personas manejan con el celular en la mano, principalmente damas, y que por estar chateando lo contestando un mensaje en el Facebook no llevan los cinco sentidos puestos en el manejo automotriz, lo que propicia que haya un gran riesgo al respecto, con los accidentes que a diario se suscitan.
Aclaramos, y que quede constancia, que hay excelentes elementos en las filas de tránsito, y por unos no eficientes pagan todos en la idea generalizada de que hay corrupción en la corporación.
Las licencias de construcción se tienen que presentar siempre, y a veces no sabemos qué hacer hasta que llega el inspector y nos multa. Da mucho coraje cuando nos dejan la boleta, y sobre todo, si es por desconocimiento.
Preguntamos. ¿no será mejor dejar un aviso para que en cierto tiempo -horas o días- se pueda uno poner al corriente?
Pensamos que las autoridades están para poner orden, pero nos da gusto cuando vemos lo anterior que se hace con toda justicia y equidad. Automóviles de lujo que circulan con vidrios altamente polarizados, sin placas y demás, nunca son molestados, cuando un vehículo modesto que no cumple con sus requisitos es objeto de sanciones.
No es posible pensar en los agentes tipo película de dibujos animados: escondidos esperando a que alguien pase la velocidad permitida para castigarle.
No.
Suponemos que se puede y debe hacer conciencia en la población: muchas veces nos detienen y nos piden recursos o nos dejan la boleta, cuando lo mejor sería que nos ayuden a ser cumplidos: una reprimenda, una orientación o algo similar suponemos que sería mejor que multar por multar.
Los ingresos por ese rubro, debieran desaparecer, porque significaría que estamos cumpliendo la ley.
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