Se recupera niño accidentado; pero requiere de más apoyo

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Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Desde hace dos meses Juan Pablo, de solo 12 años de edad, se encuentra atado a una cama debido a un accidente vial que pudo costarle la vida, y aunque salió ileso del percance, su pierna derecha estuvo a punto de perderla de no ser por el apoyo de médicos del hospital general y de quienes integran la Asociación de Apoyo a Familias de Escasos Recursos (AAFER).

Juan Pablo vive en un cuarto prestado a su madre por la familia que le paga por hacer el aseo, en la calle Juan Álvarez número 5305, de la colonia Mirador, y en una de las camas yace postrado en espera de que su pierna sane y pueda asistir a la escuela, y jugar como lo hacía antes del accidente con sus amigos del barrio.

Dos viejas camas y un pequeño mueble forman el hogar de Juan Pablo, su hermana gemela Guadalupe y su madre, ya que su precaria economía no les permite tener un hogar más digno.

“Estoy muy aburrido, quiero jugar fut bol con mis amigos”, dice de manera natural, aunque señala que casi a diario sus amigos de la escuela y del barrio lo visitan para darle ánimos, y también para llevarle las tareas para que no repruebe este año, ya que por igual sus maestros lo apoyan.

El accidente

El 15 de septiembre ocurrió el accidente que estuvo a punto de mutilar a Juan Pablo. Minutos antes, subió a una motocicleta de un amigo, quien enfiló con precaución por la calle, pero antes de llegar a la Josefa Ortiz de Domínguez, el conductor de un vehículo salió de forma repentina y embistió el frágil vehículo.

Juan Pablo quedó prensado entre el motor de la motocicleta y la defensa del auto.
“Estaba tirado en el suelo y vi mi pierna que sangraba…me punzaba mucho, pero pronto llegó mi mamá que lloraba cuando me vio”, explica.

Juan Pablo cursa el cuarto año de primaria en la escuela Donaciano Chavarría, y está en el mismo salón que su hermana gemela Guadalupe.

La mamá del niño, María Guadalupe Romero Jaime, de 47 años, vive con sus hijos en un pequeño cuarto de tres por tres metros cuadrados en dicha calle y colonia, ya que hace años su esposo murió a consecuencia de una cirrosis ocasionada por el abuso en el consumo del alcohol.

“Estaba en la casa cuando escuché la ambulancia. No supe de que se trataba hasta que una vecina me avisó que se trataba de mi hijo…vi que se lo llevaba la ambulancia…me dijeron que estaba muy grave”, menciona aún con el recuerdo fresco del accidente.

La ambulancia lo trasladó de inmediato al hospital general, en donde estuvo todo un mes, hasta que un médico de nombre Eusebio Vega, hizo lo imposible parta salvarle la pierna, y lo logró, aunque los gastos corrieron por su cuenta, ya que la mamá de Juan Pablo no podría pagar ni la cirugía ni los medicamentos, ni el largo tratamiento.

“¿Cómo iba yo a pagar si no tengo dinero?”, cuestiona.

AAFER se hace cargo

Fue en ese momento en que quienes integran esta agrupación altruista, se hizo cargo de parte del problema, con la única finalidad de que el niño salvara su pierna y sanara, cosa que hasta el momento lleva una evolución satisfactoria, debido a los enormes deseos de sanar del menor.
Desde que estaba en el hospital, AAFER estuvo al pendiente del niño, y cuando fue dado de alta, cada tercer día acuden a su casa con un médico para hacerle una curación y limpiar la lesión que poco a poco evoluciona de manera satisfactoria.

Desde el 7 de octubre el organismo se hizo cargo total de las curaciones de Juan Pablo. Acuden a visitarlo mientras el médico limpia la lesión y la cura.

Arturo Plata, quien es el presidente del organismo, explica que la labor que hacen con el niño es voluntaria, y que lo hacen con personas que requieren de apoyo, por no tener recursos económicos que les permitan una atención médica más adecuada.

Pero Juan pablo no solo requiere de atención médica, necesita de alimento, ropa y que la comunidad los apoye, ya que su mamá no gana lo suficiente como para brindarle a sus hijos una educación adecuada.

Por ello es que los integrantes de AAFER salen a las calles a botear y pedir a poyo a la gente, pero aclara José Arturo que antes de dar dinero, se fijen quienes son los que piden, y que comprueben que el dinero llegue a su destino, como en el caso del niño Juan Pablo.