Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Con 83 años de edad, el sargento segundo del glorioso Escuadrón 201, Fernando Nava Musa, relata que estuvo en el campo de batalla durante la Segunda Guerra Mundial, a los 16 años en Filipinas, pero menciona que en la guerra nada es bueno, aunque nunca mató a soldados enemigos porque su trabajo era que los aviones estuvieran en óptimas condiciones de vuelo.
Al igual que entonces, dice Nava que los soldados actuales son unos héroes porque mueren por la gente, al luchar contra un enemigo que no tiene ni cara ni bandera, ni motivos para pelear, “y ese es el peor enemigo que puede haber, porque están esperando el ataque y no atacan como nosotros al ejército japonés, y eso los hace más peligrosos”, explica.
Consideró que una vez que Enrique Peña Nieto tenga la estafeta de presidente de México, debe dejar que el ejército y la marina armada sigan en las calles para combatir a la delincuencia organizada, “y creo que debe seguir y acabar con esa amenaza que tenemos en México”.
Para este veterano de guerra, a diferencia de antes, cuando los soldados peleaban por una causa con bandera, en México el ejército, los marinos y la Policía Federal, llevan a cabo una guerra peor que la que ellos tuvieron en un país extraño.
“El enemigo no tiene cara, ni bandera ni motivos para atacar a nuestro ejército”, considera.
De baja estatura y muy delgado, Fernando Nava muestra con orgullo una veintena de medallas que ganó en la batalla, y cada una representa una batalla, una herida durante la guerra y una época, en pocas palabras representan mi vida”, señala.
Al preguntarle sobre el episodio más triste durante su participación en la Segunda Guerra Mundial, menciona que fue cuando los pilotos se elevaban nerviosos al saber que algunos de ellos nunca regresarían, ya que en ocasiones de cuatro aviones que salían, solo regresaban tres.
Al recordar dicho episodio, sus ojos humedecieron y amenazaron con soltar el llanto, mientras que en su garganta un nudo de saliva le impedía continuar con la narración.
“Por muy valiente que sea un soldado, yo creo que no hay nadie que no tenga miedo. El miedo es algo que ayuda a actuar y a pelear más activamente. Pero ahora lo que veo y admiro del ejército y la marina, es que están haciendo una gran labor, y pido por ellos cada noche antes de dormir”, menciona con palabras entrecortadas por la emoción.
Fernando Nava es originario de la ciudad de Mérida, Yucatán, y llegó al ejército mexicano como soldado hasta llegar a sargento segundo, hasta que se retiró, estudió y se graduó como ingeniero electrónico luego de tres años de servir al ejército.
Platicó con el general Víctor Hugo Aguirre Serna, comandante de la Guarnición de la plaza, para que le permitiera platicar con los militares y motivarlos con palabras de admiración a su valor y entrega en defensa de los mexicanos.
“Le pedía a la Secretaría de la Defensa Nacional que nos permita a los veteranos acudir a los cuarteles para hablar con la tropa, pero no nos han dado ese honor, aunque espero que reconozcan que nosotros somos la historia viva de aquella época, y podamos motivar a la tropa”, expresa.
Sobre la guerra en la que participó, considera que el soldado japonés era un gran soldado que peleaba por su tierra, “y preferían morir antes que entregarse. Recuerdo cuando capturamos a tres japoneses que ya no tenían fuerzas para pelear, cuando les pretendíamos ayudar, uno de ellos se levantó y sacó una granada que no explotó, ya que uno de nosotros le dio un balazo en un brazo para evitar el estallido”, dice con lucidez.
Los mexicanos que participaron en esa guerra, fueron los primeros que participaron en una guerra fuera del país.
Fernando Nava fue invitado por el presidente municipal, Benjamín Galván Gómez, a recibir junto con el capitán Manuel Cervantes Ramos, también veterano de esa guerra, a participar en el 67 aniversario del final de esa cruenta guerra.


