Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Desde hace 46 años, Guadalupe Morales Arreola lleva el oficio que su padre le enseñó desde que era niña, y ahora lo hereda a sus hijos que llevan en la sangre la misma tradición de vender figuras de Navidad a las familias que habitan en esta ciudad fronteriza.
En el interior de un amplio camión, coloca cada una de los cientos de figuras de todos tamaños, ya sea de barro o de cerámica, y las coloca de manera paciente en repisas metálicas, para que la gente las vea y compre las que le guste.
“Mi padre nos enseñó este negocio hace 46 años, e inició por necesidad, ya que éramos diez hijos que tenía que mantener… y tenía que sacar para la papa”, explica con sencillez la mujer de 56 años, mientras sus hijos y familiares colocan de manera paciente las pequeñas figuras en las repisas del interior del vehículo.
Se aprecian figuritas de pastores, misterios, campesinos, matanceros, ángeles, demonios en tono rojo brillante, animales de corral, el ermitaño, norias, hogueras, la gula y el tradicional nacimiento compuesto por el Niño Dios, San José, y la virgen María.
En las calles Belden y Matamoros, en pleno centro de la ciudad, inició este negocio que ahora ya es una empresa familiar debidamente formada, y que don Alfonso Morales, padre de Guadalupe, formó cuando vendía algunas figuritas que compraba en Jalisco y el Distrito Federal, al turista norteamericano, ya que en ese tiempo esta tradición no estaba tan arraigada como en la actualidad.
“Mi padre vendía todo el año algunas cosas de madera tallada, y en ese lugar estuvo unos 46 años y allí murió hace dos años, vendiendo lo que siempre supo hacer, y desde entonces nos trasladamos a este lugar, frente a la presidencia municipal para vender lo que a mi padre le gestaba”, expresa.
Antes la familia Morales tenía un remolque, pero con el tiempo y debido a la gran demanda que tienen, se modernizó y compraron un camión más grande, que a la vez sirve de bodega, “…pero no se cuantas piezas tenemos aquí. Imagínese…son muchas y hay cosas muy chiquititas, pero no se cuántas pueden ser, no las he contado”, señala con naturalidad.
Vienen del otro lado
Parte de las ventas las hace entre turistas que llegan de San Antonio, Dallas y Laredo, en Texas, pero sobre todo mexicanos que se fueron a vivir a ese país, ya que el turista anglo no compra mucho las figuras por no tener dicha tradición tan arraigada como en México.
“Sí son muy solicitadas porque Dios nos ha bendecido con esto, pero son puros mexicanos que viven en el otro lado los que nos compran, porque los gringos no”, explica.
En la venta participan los hermanos, sobrinos, hijos y cuñados de Guadalupe; pura familia, como dice ella, y espera que esta tradición continúe por varias generaciones.
Dice Guadalupe que para vender estos productos se requiere tener cierto conocimiento de lo que significa, ya que algunas personas lo desconocen y le preguntan como armar un nacimiento, aunque menciona que cualquier persona se puede dedicar a este negocio.
“Pero esto es una tradición y se debe saber qué es lo que se debe hacer para armar un nacimiento, y hay gente muy tradicional que busca el ‘pasaje de Herodes’, algo que ya es muy caro, pero lo compran”, refiere.
Los costos
Armar un nacimiento con al menos 8 figuras de 40 centímetros cada una, puede costar de 500 a mil pesos, pero hay niños Dios de 15 y hasta 60 centímetros, pero por su delicadeza es la última figura que sacan para su exhibición.
Las piezas las compra Adolfo, hermano de Guadalupe en La Casa del Artesano, en Guadalajara y también en la capital del país, y lo hace en dos viajes; uno para hacer el pedido y el otro para recoger la mercancía que más demanda tienen en esta ciudad.
“Esperamos que nos vaya bien este año porque vamos a mantener los mismos precios”, mencionar tras comentar que tiene mini nacimientos completos desde 35 pesos, hasta 500 pesos la figura grande económica.
Dice la mujer que un nacimiento debe estar compuesto por el Misterio, la virgen María, el señor San José y el Ángel, además de los Tres Reyes Magos, la mula y el buey, sin faltar el niño Dios, por ser el que debe ser regalado por una persona a otra, para seguir con esta tradición.
Guadalupe y su familia pondrán a la venta a partir del 22 de noviembre las figuras, de las 09:00 a las 21:00 horas hasta el 24 de diciembre, por lo que espera que las ventas superen las del año pasado, pero más importante para ella es que esta tradición aumente entre los habitantes de la ciudad.


