Podría decirse con justicia que la conocida como iniciativa de Ley Abascal se convirtió en una obsesión de la derecha mexicana cuyos miembros acariciaban, en privado y en público, el sueño dorado de toda élite: crear las condiciones legales para obtener una mayor plusvalía bajo el argumento de que México tiene que insertarse en la modernidad y entrar de lleno al proceso de globalización.
“En contra parte a las declaraciones de la CEPAL, José Ángel Gurría, presidente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló que la reforma laborar que propuso el Ejecutivo Federal en México reduce la discriminación, protege a grupos vulnerables, así como al sector que ofrece su trabajo para subcontratarse.
A través de una carta enviada en respuesta a los comentarios emitidos sobre la reforma laboral en México por Presidente del Trade Union Advisory Committee (TUAC, por sus siglas en inglés) de la OCDE, Richard Trumka, el ex titular de la Secretaría de Hacienda en México, aseguró que sus razones para defender la reforma del presidente Calderón es porque el país sufre de una serie de problemas que ameritan un cambio en la legislación laboral que contrarreste los altos índices de empleos informales” (Murillo, 2012).
En virtud de que a Vicente Fox no le alcanzó el tiempo para que el congreso aprobara la iniciativa Abascal, tuvieron que esperar a que entrara el sucesor Felipe Calderón Hinojosa, quien es el producto del segundo gran fraude electoral del neoliberalismo, esta vez contra Andrés Manuel López Obrador, abanderado de la coalición Por el bien de todos.
FCH tardó un par de años para acomodarse en la silla presidencial, sin embargo, pronto enseñó los dientes a favor de los intereses empresariales y, con la complicidad de su Secretario del Trabajo Javier Lozano Alarcón, cometió la desproporción de intentar liquidar a una paraestatal que daba el sustento a miles de familias del centro de la república.
“Es decir, en este proyecto se sintetizan la mayoría de las demandas históricas de los empresarios en cuanto a reforma flexible de la ley, aunque no se llegó a proponer el pago por hora, las prestaciones en función con la capacidad financiera de la empresa o la eliminación de salarios caídos.
En otras palabras, el proyecto proporciona flexibilidad laboral a las empresas, impone requisitos adicionales a la titularidad de contratos, a la firma de estos y a la huelga y no modifica la situación actual para el registro de sindicatos” (De la Garza Toledo, 2012).
El conflicto de Luz y Fuerza del Centro y su Sindicato Mexicano de Electricistas sigue vigente ya que cientos de obreros se negaron a aceptar la liquidación mediante alegatos jurídicos, políticos e ideológicos, sin embargo, a pesar de la crispación social por la política anti laboral, Calderón Hinojosa pudo aliarse con Enrique Peña Nieto quien, como presidente electo, asume los costos políticos de cambios jurídicos que dañarán aun más la situación de miles de familias.
Las negociaciones, cabildeos, presiones y manejo mediático han corrido a cargo de la Presidencia de la República, las cúpulas empresariales y las dirigencias de los Partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional lo cual ha provocado que haya analistas críticos del sistema que califican a la propuesta de la derecha mexicana como una tarea del PRIAN.
“En la gran mayoría de los casos, el Estado ha actuado inicialmente obstruyendo el desarrollo de las luchas con una serie de trabas jurídicas, como es el hecho del desconocimiento de las huelgas por las Juntas de Conciliación y Arbitraje, tanto locales como federales” (Wondenberg y cols., 1976).
A pesar de tener una posición periférica en el asunto, el secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, Carlos Romero Deschamps, se ha negado sistemáticamente a opinar en contra de una propuesta que daña a los asalariados y en declaraciones a la prensa pidió tiempo para conocer más a fondo el tema.
“El líder del Sindicato petrolero, senador Carlos Romero Deschamps (PRI), rompió el silencio que mantuvo durante la negociación de la reforma laboral, que fue y regresó dos veces y que se discute desde hace 72 días, sólo para decir que no conoce el proyecto. Romero Deschamps se mantuvo alejado de los medios de comunicación durante dos meses. Y al ser entrevistado, luego de que las comisiones dictaminadoras aprobaron la minuta enviada por los diputados, respondió que no conoce el proyecto.
Insistió a los representantes de los medios de comunicación que necesitaba más tiempo… ¿Pero cómo ve la reforma? -“Denme tiempo para conocerla y yo les digo, le doy mi comentario”, dijo el líder de los trabajadores petroleros” (Michel, 2012).
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