¡Bienvenido Peña Nieto!

Si nos despedimos el pasado viernes de Felipe Calderón, creo que lo más justo es que también le demos la bienvenida a Enrique Peña Nieto ahora que ha jurado como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.

¡Bienvenido Peña Nieto!

Contrario a las especulaciones que se habían generado sobre la toma de la tribuna de la Cámara de Diputados por parte de los legisladores disidentes durante el acto protocolario de la protesta constitucional de Peña Nieto el pasado sábado, el simbólico evento se llevó sin mayores contratiempos.

Sí, es cierto que fijaron su postura disconforme los diputados del Partido del Trabajo, del Movimiento Ciudadano y del Partido de la Revolución Democrática, pero hasta allí quedó porque rápido se percataron del error que cometieron de fundamentar sus discursos en información que sólo se manejó en el famoso twitter.

Una ceremonia muy, pero muy diferente a la que vimos hace seis años, lo cual nos indica que la bancada priista tiene la capacidad necesaria para convenir, cuando sea necesario, con las demás fuerzas políticas, sin dejar de lado el aparente control que ejercerá el Ejecutivo Federal en las diferentes corrientes que integran el Partido Revolucionario Institucional.

Después vino el mensaje al pueblo de México, desde Palacio Nacional porque aunque las circunstancias sean ventajosas para el PRI es necesario esperar a los discursos ante el Congreso.

Pero bueno, como decía el maestro del Liberalismo Mexicano, Jesús Reyes Heroles, que en política la forma es fondo, al ver y escuchar el discurso inaugural de su gestión queda un buen sabor de boca.

Los cinco ejes fundamentales que define para lograr pasar del papel a la práctica “los derechos que la Constitución reconoce a los mexicanos” (un México en Paz, un México Incluyente, un México con Educación de Calidad para Todos, un México Próspero y un México como Actor con Responsabilidad Global) permiten interpretar la importancia que le está dando al trabajo en conjunto.

Pero además, que cada uno de esos equipos cuente con un liderazgo conocedor del rumbo que se desea tomar. De allí que las secretarías “claves” para lograr el objetivo peñista hayan recaído en personajes como Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray Caso, Rosario Robles Berlanga, Emilio Chuayffet y Jesús Murillo Karam, por mencionar sólo algunos.

Hombres, y mujeres, de su confianza que le permitirán a Peña Nieto, otro punto a su favor, descansar sus responsabilidades dejando atrás el centralismo actoral de los anteriores presidentes.

Podemos decir, en síntesis, que el nuevo Presidente de México cuenta (y está abierto a escucharles) con un excelente cuerpo de asesores que le están orillando a poner los pies en la tierra y no prometer más allá de lo que puede lograr sin estar sujeto a otras instancias.

Al igual que a otros presidentes, considero justo darle un voto de confianza a Enrique Peña Nieto.

La primera impresión dice que realmente busca reducir la violencia, combatir la pobreza cerrando la brecha de desigualdad social que aún nos divide, promover la formación de trabajos formales, mejorar la calidad educativa, aprovechar los recursos naturales de manera sustentable, campo, el turismo y el desarrollo industrial.

Es una impresión que, de hecho, tiene que cumplir de cara al retorno del Partido Revolucionario Institucional a Los Pinos; pero, sobre todo, por el compromiso que acaba de adquirir con los 112 millones de mexicanos que esperamos mucho.

¡Bienvenido Peña Nieto!

En fin. Por ahora no me resta más que desearle una excelente semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.

Hasta la próxima.

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