Pidiendo posada

La tradición obliga: los días de posadas están ya en nosotros y muchos hemos de practicar los tradicionales villancicos y el canto para pedir posada; ya nos visualizamos en la puerta de la casa, velita en mano, rezando: “Een el nombre del cieeelooo, oooos pido posaaaaada…” y los de dentro, contestando lo que la tradición obliga para, al término de todos los versos se escuche el típico “entren santos peregrinos, peregrinos, reciban este rincón…”
Es la fecha en que muchas ocasiones tenemos sentimientos de nostalgia por los que ya no están con nosotros; en este caso, recordamos a los que se han adelantado en el viaje, pero también a aquellos que, en vida, nos han dejado solos, han abandonado lo sueños y anhelos compartidos, para tratar de rehacer su vida, pensando que junto a nosotros no pudieron explotar su verdadero potencial.
Cada quien, como dirían los abuelos.
Y también viene un tiempo interesante en la administración publica: el reacomodo de puestos laborales: sabemos que muchas personas buscan mejorar y esperan a cobrar el aguinaldo para cerrar el año, y entonces, incorporarse a nuevos proyectos. Natural, dirían algunos.
Los miembros del gabinete del ingeniero Egidio Torre Cantú estarán en su mayoría disfrutando de algunos días de tranquilo descanso, aunque sabemos que no es total; el caso es que pocos estarán pensando en alguna otra responsabilidad, en una evaluación sobre lo que han hecho y lo que faltó por concluir, y resumirán que es el tiempo de “pedir posada” en otros lares.
Pueden surgir oportunidades en la ciudad de México para los que tienen relación con el gabinete de Enrique Peña Nieto, sin lugar a dudas, aunque otros piensen en cambiar únicamente de ubicación administrativa, o sea, cambiar de cargo de acuerdo a las necesidades del proyecto que encabeza Torre Cantú.
Otros tantos, los jóvenes recién egresados de la Universidad Autónoma de Tamaulipas estarán pensando en iniciar su vida laboral, ya con título –o carta de pasante- en mano, tendrán la difícil tarea de incorporarse a la vida productiva que les arroje muchas experiencias, mismas que pondrán en práctica de acuerdo a las necesidades personales, familiares y sociales, ya que desarrollarán habilidades de disciplinas que debieron aprender en las aulas. Aplica a todas las carreras que hay en la U.A.T.
Pedir posada no es fácil, más cuando se ha tenido que llevar a cabo un camino difícil y sinuoso, con escollos que han detenido el progreso de nuestros planes.
En el ámbito personal, habrá que pedir posada, primero, a nuestro YO interno para saber qué es lo que ha sucedido en el año que termina y si valió o no la pena lo que tuvimos, aunque somos de la idea de que siempre vale lo que se vive, porque deja experiencias, aunque haya sido algo difícil, algo que no estuvo en nuestras manos conservar; algo que hemos perdido y que nos ha costado una importante dosis de felicidad.
El encontrar los aspectos que debemos mejorar ayudará indudablemente a cada uno de nosotros, porque entonces daremos pasos gigantes en pos de la felicidad que todos estamos llamados a encontrar. Todo ser humano tiene derecho a ser feliz, sin importar la forma en que lo sea, y aunque muchos critiquen sus métodos o el proceso en que está obteniendo su anhelada felicidad.
Habrá que pedir posada al corazón, para entender a los demás; posada, a la razón, para que nos permita desarrollar nuestras habilidades personales, intelectuales sociales y demás. Habrá que pedir posada, pues, a esa idea que tenemos del Ser Supremo, para que nos ilumine en este mundo y podamos llegar a concluir los proyectos que hemos soñado y esperado por algunos días, meses… o años.
Hemos de pedir posada también, de al forma tradicional, no perdamos nuestras raíces y disfrutemos los días de la natividad de Jesucristo, que tiene mucho que ver con la felicidad que manejemos durante todo el año.
Comentarios: [email protected]