Mayoría de deportados pidieron un psicólogo en 2012

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Reynosa, Tamaulipas.-Se puede decir que una aventura; estoy expulsado de los Estados Unidos, pero llegue aquí a Reynosa, a buscar el sustento, una nueva forma de vida“…

El testimonio de Félix, un indocumentado que pasará los últimos días del año 2012 fuera de casa y en calidad de “sin papeles”, fue uno de los atendidos por el Instituto Tamaulipeco del Migrante en la frontera de Reynosa.

Edith Hinojosa de Garza, Delegado de Instituto Tamaulipeco del Migrante, comparte en este sentido: “Atendimos a 4350 migrantes dándoles su CURP, su acta de nacimiento y el pasaje para sus lugares de origen, también la gente de todo Reynosa y puntos circunvecinos atendieron el llamado para llevar los donativos al Instituto consistentes en ropa, colchones, cobertores, medicamentos y todo y cada uno de ellos se dieron en las dos casas del migrante que tenemos aquí en Reynosa“.

Al igual que él; la mayoría de las personas que fueron deportados por las autoridades migratorias del vecino país, solicitaron la intervención de un especialista de la conducta humana para buscar un consejo ante una alteración mental y emocional provocada en su mayoría, por despertar el “sueño americano”

“Muchos de ellos lo que más necesitaron fue atención psicológica, pues vienen de que su sueño de haber alcanzado algo para sus familias; y muy desilusionados, deprimidos por el hecho de que fueron deportados, muchos de ellos con muchos años de vivir en los Estados Unidos y cabe mencionar que la mayoría no tiene familia cercana“, agrega Hinojosa de Garza.

Pero el sentir de los indocumentados no fue siempre de aflicción durante este año; sino para servir a otros de convencimiento para evitar las malas noticias.

“La mayoría de los migrantes que pasan por aquí, que son centroamericanos, platicar con ellos de los mismos migrantes les dan testimonio lo que han vivido en Estados Unidos, de sus deportaciones; para que ellos desistan el hecho de intentar cruzar los Estados Unidos por lo peligroso que es y lo mínimo que puede pasar es ahogarse, es lo que decimos nosotros“, prosigue la funcionaria gubernamental.

Y es que al darse un milagro solo por cruzar el rio bravo; el peligro para ellos no queda ahí: “Segundo; no los están esperando con mantas de bienvenida, ni con un trabajo de vente, aquí esta, sino al contrario, les hacemos ver la situación, sabemos la pobreza que existe en cada país de Centroamérica, pero le hacemos ver la importancia de estar con su familia, porque hay algo muy importante, la mayoría de los centroamericanos son muy jóvenes“, concluyó.