“La falsedad está tan cercana a la verdad que el hombre prudente no debe situarse en terreno resbaladizo”
Marco Tulio Cicerón
Si usted está leyendo esta colaboración, amable lector, quiere decir que las múltiples profecías sobre el fin del mundo han resultado ser por demás apócrifas, al menos hasta este momento porque no podemos olvidar que el día tiene 24 horas, no vaya siendo, jaja.
No sería la primera ocasión en que fanáticos de todas las religiones aprovechen épocas simbólicas para promover en el mundo entero supuestas catástrofes apocalípticas que culminarían con su devastación.
Cada fin de siglo se hace, no se diga cuando el tiempo ha pasado más de mil años y en fechas simbólicas jugando con los números del calendario.
Y no es por burlarse de nadie, de ninguna creencia pagana o religiosa, ni por menospreciar los dones que efectivamente tienen algunas personas que pueden predecir el futuro; pero, sin lugar a dudas, lo mejor es apegarse al anuncio del Cristo quien, de una manera por demás prudente y cuidadosa, asegura que “del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.
Pero bueno, no sólo en las creencias religiosas existen las profecías apócrifas. También las hay en la vida política de nuestro país y, al parecer, son más dañinas que las espirituales porque estas son cada ¡seis años!
Así es, cada sexenio los mexicanos vivimos un sin fin de vaticinios durante las campañas electorales y de buenos augurios al arranque de los mandatos constitucionales.
Lo vimos con Vicente Fox, y con Felipe Calderón ni se diga. Los cambios proféticos que presagiaban una “nueva era” para la sociedad mexicana resultaron más falsos que una moneda de 20 centavos, más vanos que una nuez.
Y, desafortunadamente, todo parece indicar que el nuevo mandato federal está inmerso en profecías apócrifas. Es lo malo de prometer mucho… de pronosticar grandes cambios… de jugar con las expectativas de un pueblo.
La Reforma Laboral tuvo que ser sujeta a adecuaciones, la Educativa de plano entró esta semana en una crítica etapa de negociación, el incremento escalonado a las gasolinas no se detuvo y el salario mínimo para el 2013 sigue con las mismas proyecciones ofensivas para la clase trabajadora.
Sí, desafortunadamente las expectativas fueron muy altas, difíciles de lograr en la mayoría de los casos y, por lo que se puede apreciar, los mexicanos seguiremos pagando los platos rotos de la forma tan torpe de gobernar nuestro país.
En fin, en esta ocasión espero equivocarme y que esta predicción que acabo de hacer sea una profecía apócrifa más.
Y bueno, para estar a tono con la significativa fecha que el día de hoy simbolizó para los Mayas, el presidente Peña Nieto estará en Yucatán reinaugurando el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida.
Este museo abrió sus puertas al público en septiembre de este año pero faltaba dar por concluida la obra de arte que significa por lo que don Enrique aprovechará esta especial ocasión para reencontrarse con el pasado.
Hablando del tiempo, pues finalmente dio inicio formal el período vacacional decembrino.
Alumnos, maestros y trabajadores de los tres niveles de gobierno empezaron a disfrutar de un merecido descanso que permitirá, al menos en teoría, disfrutar de las reuniones en familia hasta el próximo siete de enero en que regresarán a cumplir con sus obligaciones laborales y educativas.
Por lo pronto hay que aprovechar este asueto para echar fuera el estrés acumulado en los últimos meses.
Por cierto, una nueva profecía vaticina que se aproximan importantes cambios en la estructura de primer nivel del gobierno del estado. Desde el 17 y hasta la Calzada de Tamatán los peregrinos se visten de blanco para dar la bienvenida a las especulaciones políticas.
En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente fin de semana; y recuerde ser feliz, junto a su familia será mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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