El último día de 2012

Seguramente a usted le sucedió en este día o antes, en años anteriores o no quiso recordar cuando, pero todos hemos hecho reflexiones y propósitos: las primeras, para analizar y evaluar lo que vivimos, y las segundas, que tienen la idea de que cumplamos metas, que entendamos los cambios y los llevemos a cabo.
El día 31 del último mes se presta a ello, y hemos dejado algunos minutos a la reflexión del año que concluye: qué hicimos, qué se quedó a medias o sin realizar, y sobre todo, qué será lo que hagamos en el próximo ciclo, es decir, los propósitos de año nuevo.
Somos de la idea de tomar de cada día de existencia lo mejor de él, y aplicarlo a nuestra vida diaria, a la experiencia que, acumulada, conformará nuestra historia personal. Es el tiempo de una reflexión.
No, no se vale pensar cosas negativas únicamente, o preferentemente no pensarlas, sino entender que las metas que no se alcanzaron estuvieron cerca, o son un nuevo reto, una nueva oportunidad. En ese tenor, ver cómo podemos alcanzarlas, y convertirlas en la parte de éxito que les corresponda.
Es tiempo de agradecer a la familia, los amigos y los no tanto, por los momentos vividos durante doce meses; pensar en el año que concluye es pensar en las metas logradas y los viajes realizados, en el estado de salud que mejora o en el curso académico que ha terminado bien y con buenos resultados.
Llegar a estas alturas del año nos permite reflexionar en lo que hay pendiente y tratar de hacerlo de la mejor manera posible, para que el éxito siempre nos acompañe, pensar en la persona que ha de acompañarnos por el resto de nuestros días y compartir con los seres que amamos todos los momentos posibles.
A los amigos que nos han apoyado de distinta manera, a los que, no siendo tan amigos, nos demostraron que debemos ser más fuertes cada día, y nos dieron la oportunidad de lograrlo, gracias de todo corazón, dejar constancia de que hemos recibido sus buenos pensamientos y acciones, y los hemos aplicado a nuestra existencia.
Renglón especial y aparte merecen David, Daniela y Dafne, los tres soles que la vida nos ha regalado a través del matrimonio, y que se convirtieron, son y serán, el motor que impulsa a este soñador de éxitos, sembrador de esperanza y de cariño, actor en una obra donde la felicidad es el final feliz que todos esperamos, o un guerrero que busca luchar contra lo que se anteponga a la felicidad.
Ellos tres, son la parte más importante de nuestra existencia: Dios lo sabe y lo agradecemos.
Padres, hermanos, con quienes hemos tenido la oportunidad de convivir en las fiestas de fin de año; los tíos y primos de San Luis Potosí, que lograron cristalizar un sueño mil y una veces acariciado, hoy, vuelto realidad. A los compañeros de la Universidad, o a los amigos del gobierno de Tamaulipas, a los periodistas que día a día se cuelan en la vida de muchos para darnos las noticias y conviven con nosotros, sus iguales, o a quienes como nosotros, tienen una causa de lucha en común; en nuestro caso, la lucha por promover la educación en diabetes.
A los servidores públicos que nos han permitido llegar al final del año, y a quienes pedimos mucho trabajo para 2013, a los comerciantes que han seguido confiando en Victoria y Tamaulipas, en México… apostando su capital al progreso, pese a lo que hemos vivido.
Gracias, a ese Ser Supremo que nos ha permitido vivir ya 20 años con diabetes mellitus y nos da la oportunidad de seguir cuidándonos, creciendo, pero sobre todo, compartir los conocimientos y experiencias con nuestros iguales.
¿Falta alguien? Tú.
Tú, que llenas mi vida de esperanza, de ilusión, que haces que me sienta vivo a cada momento, que permites que sueñe despierto y que quiere cristalizar mis sueños.
Y Gracias a ti, como te llames, Señor, que de cualquier forma que te adore la gente, eres y seguirás siendo el mismo.
Un feliz año 2013 para cada uno de nuestros iguales, de todo corazón!
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