Bien dice el dicho aquel que “eneroy febrero loco, y marzo otro poco…”: estamos viviendo cambios climatológicos atípicos no solamente en Tamaulipas, sino en la República Mexicana y el mundo entero.
El calentamiento global, los daños a la capa de ozono y demás síntomas provenientes de una contaminación desmedida han propiciado que vivamos cambios drásticos, a grado tal que en días pasados tuvimos un poco de todo: sol, nublados, vientos, lluvia y más; este miércoles no fue la excepción, y tuvimos cambios que afectaron a la ciudad entera, siendo el tráfico uno de los que más lo resintieron, dado que las calles de Victoria se inundaron y propiciaron embotellamientos significativos.
En algunas colonias se presentó granizo, según reportaron algunos ciudadanos; el impacto económico es también significativo, dado que las intensas lluvias propician que las calles presenten daños importantes, y en ese sentido, el ayuntamiento de Victoria tendrá que aplicar alguna partida especial para que podamos seguir contando con rúas en condiciones de ser transitadas.
La Secretaría de Salud anunció hace unos días el fallecimiento de tres personas víctimas del intenso frío, y pidió a la población extremar precauciones para evitar enfermedades respiratorias, que son muy comunes en estos tiempos.
Vemos en la televisión los reportes meteorológicos y sabemos que habrá más cambios importantes, así que, ya lo sabe: a cuidarse, manejar con más precaución que la debida, evitar cambios de temperatura drásticos como el estar en sitios con calefacción y salir al aire helado que nos invade, entre otras muchas cosas.
Es muy común arroparnos en extremo, sudar y quitarnos las prendas, con las consabidas consecuencias: nos enfermamos, faltamos al trabajo o a la escuela, y trastocamos la “normalidad” en que vivimos.
¿Qué podemos hacer al respecto? Difícil tomar una decisión que revierta estos problemas de clima y contaminación, porque no son cosas que hayan nacido ayer: hay que comenzar a trabajar para que nuestros hijos no paguen más las consecuencias. Hemos de atender indicaciones del sector salud, de los grupos y autoridades relacionadas con aspectos ecológicos y ordenar no un poco sino mucho nuestras acciones cotidianas.
La Tierra se muere poco a poco y la verdad sea dicha, poco hacemos por evitarlo.
Dentro de esa “locura” propia de los primeros meses del año, también surgen las relacionadas con la política: se rumora que tal o cual personaje renunciará y buscará o una diputación o una alcaldía y lo que todos sabemos: las conjeturas de la “grilla” que hacen más daño que nada.
Desde que recordamos, en los tiempos del rector Jesús Lavín Flores, allá por los años ochentas, se ha candidateado a los titulares de las Universidad Autónoma de Tamaulipas para diputados, senadores, alcaldes, regidores y lo que uno quiera agregar.
Los rumores están a la orden del día; en la administración estatal también se habla de cambios significativos que, seguramente, tienen más de rumor de gente que no está al tanto que de realidad, aunque cierto es que, al iniciar el nuevo año, el gobernador Egidio Torre Cantú hace una evaluación de su equipo de trabajo y considera la posibilidad de algunos cambios, en aras de entregar a la ciudadanía buenas cuentas, y cumplir con su Plan Estatal de Desarrollo que ha ofrecido llevar a cabo.
Las acciones que se emprenderán tendremos que tomarlas muy en cuenta. También es cierto que algunos funcionarios de todo nivel están suspirando por una candidatura, lo que lleva a pensar que habrá más cambios que los que se deben hacer.
En ciertas ocasiones, abandonan puestos importantes las personas que han resultado competentes.
En enero y febrero, con toda su locura, hay que esperar lo que viene, y aceptarlo, adaptarnos y seguir en el camino que hemos trazado para mejorar.
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