Contradicciones en la política

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La política educativa en la vida del mexicano es de suma importancia porque en base a ella el gobierno determina el tipo de ciudadano que formarán sus escuelas, sin importar que los gobernantes en turno sean de un partido u otro.
La importancia radica en las indicaciones que se dan a los funcionarios de la educación y a los maestros, los programas y los métodos de estudio, así como los recursos didácticos que se emplean -como los libros de texto gratuito- para que los resultados del proceso enseñanza aprendizaje, sea lo que exige la ideología con la que crecerán los adultos de mañana.
El tema de la política educativa viene a colación por la postura legislativa del PANAL, asumida en Tamaulipas y otras entidades del país, en favor de la Reforma Educativa, contraviniendo la postura de su líder Elba Esther Gordillo.
Seguramente usted recuerda que la maestra Gordillo en la clausura del 35° Consejo Nacional del SNTE se fue de la boca y entre otras cosas, en el punto seis de la declaratoria afirmó que “…El SNTE rechaza categóricamente dos premisas falsas que ayer fueron usadas de manera irresponsable en la Cámara de Diputados, una, es absolutamente falso que el SNTE haya asumido en algún momento la rectoría de la educación y dos, es falso que la situación actual de la educación será responsabilidad única del magisterio y/o de su sindicato.
Anunció también movilizaciones sabatinas de maestros, porque no dejó de afirmar que hay maestros que sí quieren trabajar y otros que solo simulan hacerlo y los profesores del SNTE están en la primera categoría.
Pese a lo anterior, Aurelio Uvalle Gallardo, Rosa Icela Arizoca e Hilda Graciela Santana al levantar la mano aprobando la iniciativa presidencial, chocaron con esa actitu con la postura “gordillista”, porque a manera de hipótesis supusieron que la reforma “hará que el estado retome la rectoría de la educación…” como lo han expresado varios personajes de la política mexicana y que tienen la idea que limitará o eliminará a la maestra chiapaneca.
En el mismo tema, en una plática de café, los sentados al derredor de la mesa, hablaron de los concursos de plazas de los profesores, se recordó que desde Tomás Yarrignton en Tamaulipas se llevan a cabo estos concursos, sobre todo para limitar más la herencia de plazas.
Lo que no recordaron estos gustosos del aromático café, fue que la propia Ley de los Trabajadores al Servicio Del Estado, Reglamentaria del Apartado “B” del Artículo 123 Constitucional y que se refiere a la relación entre los trabajadores y el estado, autoriza no solo al SNTE, sino a todos los sindicatos federados a hacer uso de estas plazas.
Cito el texto del Artículo 62 de la norma en mención: ” Las plazas de última categoría de nueva creación o las disponibles en cada grupo, una vez corridos los escalafones respectivos con motivo de las vacantes que ocurrieren, y previo estudio realizado por el Titular de la Dependencia, tomando en cuenta la opinión del Sindicato, que justifique su ocupación, serán cubiertas en un 50% libremente por los Titulares y el restante 50% por los candidatos que proponga el Sindicato. Los aspirantes para ocupar las plazas vacantes deberán reunir los requisitos que para esos puestos, señala cada una de las Dependencias.
Vale la pena comentarle que a pesar de que la citada ley data desde el 28 de diciembre de 1963, hay una última reforma publicada el tres de mayo del año 2006 y el texto es exactamente igual al que escribí.
Una de las conclusiones a la que este grupo de victorenses adictos al café, fue que por un lado, la mentada Reforma será letra muerta en la realidad mexicana, como han sido las leyes sobre la obligatoriedad de los tres grados de la educación preescolar; y la más reciente, la obligatoriedad de la educación preparatoria.
Y que conste, no le robo más espacio para decirle que personajes y de qué partido político estuvieron detrás de esas iniciativas hasta que finalmente se logró que se reformara la ley general de educación.
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