Mientras algunos exóticos que alardean de una gran “lealtad” organizan una marcha en el DF, exigiendo cueste lo que cueste la libertad de 57 perros, sea bajo fianza o caución, muchos aquí en Tamaulipas comienzan a movilizarse contra una Reforma Educativa que parece haber nacido para devorarse a sí misma.
Las huestes encabezadas por el líder de la Sección 30, Rafael Méndez Salas, rompieron el silencio argumentando y retando a un debate contra una reforma que contiene en el fondo, como escritas en letras “chiquitas”, ciertas líneas que podrían pasar inadvertidas.
¿Cuáles son y de qué hablan? Dícese de una eventual privatización de la educación simulada o abierta, haciendo obligatorias las cuotas escolares, lo que a juicio del Sindicato Magisterial sería el fin de una era donde la educación pública fue laica y gratuita.
Para mayores señales: lo que parece advertir o impugnar Rafael Méndez Salas, es la existencia de un artículo transitorio que señala “que cada escuela buscará la manera de tener manutención de infraestructuras e insumos, y eso podrá tener la posibilidad de buscar inclusive microempresas y asociaciones que se hagan cargo de esa escuela, lo que tiende a la privatización”.
Luego entonces, en este tenor de ideas, la pregunta es quién tiene la razón.
Por lo pronto las cosas se enredan y surge la supuesta lógica de que tanto las autoridades como el sindicato digan, cada uno por su lado, que todos son inocentes, aunque después sólo se limiten a expresar que nadie es culpable de lo que pasa.
Y si usted no entendió lo que dije, yo menos.
Asimismo, junto con pegado va el otro ruidoso y sensible tema que ha desatado el rechazo de diversos sindicatos contra la Reforma Laboral, cuyo escenario estresante convendría mejor convertirlo en humorístico, recordando a aquel “científico” analfabeta encarnado por Cantinflas en “El Supersabio”, que al explicarle a su viejo profesor una muy sesuda fórmula química de “Che” más “Cho”, resulta en un “Qué-Che-Cho”.
El drama es que por ahora nadie retrocede, ni pa’garrar vuelo, al tiempo que ya todos ven “moros con amparo”.
Y ya bastante concentrada en el espíritu sindicalista y en el fuego cruzado que anuncia una batalla política y épica, que seguramente a todos nos va a atrapar en las semanas que vienen, incluso meses, y que seguramente rebotará en consignas electorales bastante creativas y júrelo que hasta de pasiones bastante truculentas, les cuento además que la Confederación de Trabajadores de México, o la CTM de Tamaulipas que a gritos y sombrerazos dirige ya casi en el puro papel el tampiqueño Edmundo García Román, se encuentra cada día más dividida que un mapamundi, con el añadido de que el encono y las acusaciones contra “Mundo”, tendrán que ser resueltas desde la Ciudad de México.
Lamentablemente el liderazgo de Mundo García Román es, del dominio público, un membrete concesionado sólo para guardar las formas y ocultar la realidad de una organización que flaco favor le hace al partido que lo considera uno de sus principales sectores.
La desbandada de doce mil trabajadores afiliados a la CTM en Reynosa, podría darle serios dolores de cabeza si no se resuelve la protesta de este gran número de obreros que amenazan con incorporarse a las filas de otra central obrera, o fundar una propia.
El problema, hablando más a fondo, tiene que ver con el hecho de que no son sólo doce mil almas las que se irían de la CTM allá en la tierra gobernada por Everardo Villarreal Salinas, sino que junto con estos doce mil, también habría un éxodo de 30 mil familiares, lo que oscurecería desde luego la expectativa electoral en ese municipio para el PRI.
Seguramente el líder estatal de la CTM no ha prometido un jardín de rosas para su partido, pero su ineficacia para conciliar una serie de intereses internos, ya es bastante cuestionada.
En fin. Por ahora no me resta más que desearle un excelente día; y recuerde ser feliz, junto a su familia es mucho más sencillo.
Hasta la próxima.
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