No más préstamos

Los gobiernos estatales y municipales están endeudados hasta la cabeza: el ejemplo de Jalisco y su millonaria deuda nos deja claro que, o no alcanzan las participaciones y los ingresos ciudadanos, o se están yendo por otro camino, propiciando que los familiares de los gobernantes sean cada vez más ricos… con menos esfuerzo y honestidad.

Se debe mucho dinero y la oposición se ha encargado de difundir muchas mentiras y otras tantas verdades: cuando un municipio debe 100 millones, habrá que ver qué se hizo. En ocasiones, en forma por demás irresponsable, aplican el dinero a otros rubros, o se pretende hacer obras demasiado ostentosas, demasiado grandes. Es grave, porque se desvía el dinero, pero no se encuentra en una cuenta de alguna persona allegada al gobernador, sino en el pavimento, en el concreto o en la maquinaria que se compró. No se vale pensar que todo lo que se pide está mal destinado, aunque es determinante que se entienda, que se manifieste con toda claridad el destino de los dineros, para quitar las dudas ciudadanas, muchas, -casi todas- fundamentadas en base a lo que vemos.

Es insultante ver la manera en que viven los familiares de gobernantes, porque cuando se les conoce, se sabe que no vivían con esos lujos y excesos. Problema de ellos y su dinero, pero que aclaren que no se ha logrado ese estatus con dinero público.

Tamaulipas debe mucho dinero que en gran parte se encuentra en las obras que se han construido: desde el gobierno de Enrique Cárdenas González, allá por los setentas, hasta el actual de Egidio Torre Cantú, se han pedido préstamos, porque la Federación no ha tenido la capacidad de enfrentar las necesidades de todo el país, y claro ejemplo es el plan que han anunciado para la pobreza, para desterrarla, olvidándose las autoridades que cuando uno tiene hambre, ésta no se quita con un decreto, sino con un par de tacos o gordas, aunque sea, por citar un ejemplo claro.

Victoria ha tenido en la administración de Miguel González Salum un buen ejemplo del gobierno honesto y directo a la ciudadanía, de forma tal que quienes le conocen saben que no ha hecho mal uso de los recursos: están en la calle, en la banqueta, en las luminarias… en todas partes donde se nota la mano del ayuntamiento.

Esto refuerza la tesis de que el actual jefe de la comuna victorense es un excelente prospecto a gobernador, por sus dotes de administrador y sus virtudes políticas. En lo personal suponemos que sería un excelente candidato y gobernador.

Miguel ha pedido dinero para enfrentar los retos de los victorenses y de la zona rural del municipio, donde se ha notado lo que se realiza. No es suficiente, lo sabe y lo sabemos, porque siempre faltará recurso para tener una ciudad acorde a las necesidades de todos nosotros.

No se puede ser mago y multiplicar los recursos, y se necesita que enfrentemos las obligaciones tributarias que, justas o no, se deben cubrir, porque entre otras cosas, el ayuntamiento tiene sus compromisos, y los proveedores lo saben.

Ha anunciado el alcalde victorense que no dejará más deudas que las necesarias, y no es de irse, se endeudan por cientos o miles de millones… se van y nadie sabe qué sucedió con el dinero.

Para que el alcalde Miguel González pueda enfrentar sus proyectos y necesidades nuestras, hay que poner lo que nos toda, exigir que se use el recurso adecuadamente, que se vea con total transparencia, aunque será muy importante no convertirse en malos auditores o críticos sin fundamento.

No pensemos que ni agua pueden comprar, pero no permitamos que hagan uso de los abusos en el recurso publico puesto en sus manos, por la confianza depositada por una ciudadanía que lo único que pide es un buen administrador y político.

El gobierno estatal también considera, según su auditora Gilda Cavazos, que no habrá deudas inútiles, según la instrucción del gobernador Egidio Torre, y todos los tamaulipecos esperamos que sea una realidad palpable, visible… y comprobable, es decir: transparente.

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