Seguramente, Egidio Torre Cantú, gobernador de Tamaulipas, cuando inició su administración buscó a los mejores en su área: eligió a los que comenzaron y conformaron el gabinete estatal con buenos augurios, y prácticamente se ha mantenido el equipo, salvo pequeños cambios, como sucede en todos los ambientes y equipos.
Un ejemplo práctico es un equipo de fútbol que tiene un entrenador competente: hace cambios cuando lo necesita, y en ocasiones, prescinde de algunos de los elementos para lograr sus objetivos. En la política sucede igual, y unos deberán cubrir otras encomiendas, porque seguramente ya no son necesarios donde estaban, o porque hay que echar mano de esos elementos en otras trincheras.
Una de las áreas más delicadas es, sin duda alguna, la Secretaría General de gobierno que hoy está a cargo del abogado Herminio Garza Palacios, un político que ha gozado de una buena reputación a lo largo de su carrera que, en la década de los ochentas del siglo pasado comenzamos a entender, cuando se desempeñaba en la delegación del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado –ISSSTE- en el equipo de don Miguel González Medrano, un político matamorense que dejó una muy buena impresión en el cargo.
El licenciado Garza Palacios ha tenido varias responsabilidades y ha salido bien librado de ellas gracias a sus capacidades demostradas en cada una. No es extraño que el gobernador Torre Cantú haya echado mano de él para cubrir tan especial puesto.
Pero Garza Palacios sabe que el éxito de su misión está fundamentado en la capacidad de cada uno de sus elementos, de ahí que se decidiera por invitar a la también matamorense Guadalupe Flores de Suárez como subsecretaria general de Gobierno, cargo que le ha permitido consolidar una carrera de muchos años y logros, siempre a favor de los que requieren de sus servicios.
La maestra ha ocupado cargos dentro de su partido, el Revolucionario Institucional, así como también ha desempeñado la responsabilidad de ser diputada local y federal. Le ha ido bien, porque quien obra bien tiene que recoger buenos resultados. Así de sencillo, y Lupita Flores se ha caracterizado –quizá esto sea lo más importante- por manejarse con sencillez y un muy profundo interés por entender a quienes vivimos en la entidad y tenemos algo que ver con su correspondiente encomienda.
Es una dama que entiende que la política se basa en el respeto a los demás y en la concertación entre las distintas fuerzas políticas y no en los enfrentamientos que por lo general arrojan malos dividendos a todos. Los pleitos no son buenos, y ella lo sabe perfectamente.
Dentro de todas sus responsabilidades se ha conducido con la sencillez que gusta a muchos de nosotros cuando acudimos con la servidora pública. No hace alarde de nada y atiende a los ciudadanos. No recibe a nadie, porque ha entendido que no es esa la misión del político: servir en lugar de recibir; no concede audiencias, porque no es una divinidad. Ha entendido que un ciudadano con una responsabilidad tiene un compromiso para con los demás, y así lo lleva a la práctica.
Y en el sitio clave en que se encuentra, mucho tiene que ver el que en la entidad no existan esos brotes de violencia política que antaño nos aquejaban y perjudicaban. Hoy, tenemos una entidad tranquila en ese sentido, gracias al trabajo de Herminio Garza y sus colaboradores, entre ellos, la maestra Flores de Suárez.
De repente en el equipo del secretario hay quien olvida que Herminio tiene un pasado y personas allegadas: amigos, conocidos y otros, que buscamos el encuentro con el amigo o el servidor público. Cuando tienen esos detalles, maltratan a su jefe, a su gobierno, a toda una estructura.
Herminio Garza Palacios ha sabido hacer un buen equipo de trabajo, y los resultados están ahí. Guadalupe Flores de Suárez ha entendido lo que es servir a los demás, por eso forma parte del equipo de la administración estatal, con una misión: sacar el trabajo de la mejor manera.
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