Con el registro de los precandidatos a los distintos puestos de elección popular se da paso al siguiente capítulo del proceso electoral 2013, en el que se renovarán alcaldías y diputaciones locales; prácticamente están listos en casi todos los partidos, aunque ciertos casos –como el PAN, por ejemplo- todavía tendrán que llevar a cabo su proceso de selección de quien será su abanderado.
Los contendientes de las fuerzas políticas han iniciado una campaña dirigida a sus militantes en aras de convencerles que son la mejor opción. Opiniones hay de todo: favorables, neutras y desfavorables.
Algunos pensarán que tal o cual persona tiene o no las condiciones para abanderar a su partido, y eso se verá reflejado en las asambleas donde los ratifican o en los procesos internos de votación y selección.
Los precandidatos han comenzado con todo el entusiasmo y más: boletines, conferencias de prensa, recorridos por colonias y oficinas, en aras de convencer a los que dicen, son militantes, aunque a ciencia cierta, y a fuerza de ser sinceros, están en plena campaña.
Nos preguntamos qué sucederá si tal o cual candidato hace proselitismo a favor suyo y no resulta elegido por su partido político: ¿cuál será la reacción de quienes pensaron que sería la opción idónea?
Insistimos en el hecho de que nadie, como dijo Cuco Sánchez, es monedita de oro para caerle bien a todos, y cualquiera que llegue, habrá siempre gente que hable bien, regular o mal, y quienes de plano les ignoren.
Es la parte del proceso democrático que hay que aceptar, sin lugar a dudas.
En cuanto a las autoridades electorales compete, ya han hecho los ajustes en todo el proceso de vigilancia para que se lleve conforme a la ley.
En el caso del Partido Revolucionario Institucional –PRI-, para el municipio de Victoria se ha registrado el abogado Alejandro Etienne Llano, conocido en el ámbito judicial y social por su capacidad demostrada. Entendemos que no tendrá problema en que se le ratifique como candidato, y más aún, aventurándonos al proceso, es la persona que suponemos puede ocupar el lugar de Miguel González Salum a partir del 1 de enero próximo.
Ya la voluntad popular decidirá quien llega y quien se queda, como sucede cada tres años.
En cuanto a los diputados –precandidatos, pues- es importante tomar en cuenta que habrá aún algunas acciones que quieran llevar a cabo ciertos personajes que consideran que merecen todo, sin embargo, los plazos son fríos, crueles, y quien no se registró a tiempo quedará fuera.
Insistimos en el hecho de que personajes de la política que no son bien vistos deberán asumir su papel y, en caso de haberse registrado, tanto su partido como ellos mismos, en un alarde de honestidad debieran renunciar, para no arriesgar a su instituto a una derrota que sería lamentable para quienes buscan competir y ganar.
PAN, PRI, PRD, PANAL, Convergencia y demás fuerzas políticas buscarán llegar para triunfar. Corresponde a los ciudadanos la elección final, independientemente de lo que decidan los partidos políticos o los hombres que tienen el poder para hacerlo.
Una equivocación en la selección de candidatos por parte de quienes deciden puede tener precios elevadísimos como una derrota en los comicios, de ahí la importancia de, como decía la abuela: ponerse la mano en el corazón, y en un alarde de probada honestidad, entender si uno es o no el idóneo, si se le va a apoyar, si tiene el consenso y todas esas cosas, para lanzarse en pos de la victoria… o dejar el camino a quien tiene todo para llegar.
En ese sentido, no olvidemos, y lo repetimos, la decisión está en las cúpulas partidistas, pero la más valiosa, la importante, siempre estará en los ciudadanos, los que con nuestra credencial de elector decidiremos quien será nuestro próximo alcalde y nuestros diputados.
Si la decisión es adecuada o no, se verá reflejado allá por el verano, cuando se de a conocer el resultado final, y no antes.
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