Cárdenas la vuelve a hacer

La noticia ha sido sensación en el mundo político: el cambio de “piel” del ex alcalde de Victoria Gustavo Cárdenas Gutiérrez: ahora se va con las izquierdas, el grupo que encabeza Dante Delgado y que se conforma con todos aquellos que han sido marginados de sus institutos políticos, por sus militantes, simpatizantes o sus dirigentes, y no han sido capaces de aceptar la realidad, es decir, que ya no son sus tiempos.
Hay antecedentes en Tamaulipas: un individuo de apellido De León ha estado en prácticamente todos los partidos, buscando que alguno se compadezca de su necedad y deseo de poder y lo postule. No tiene la calidad necesaria para lograrlo y recurre a esos cambios tan radicales.
Hay casos que la gente, el “pueblo” dice que “chaquetearon”, que cambiaron pro conveniencias personales. En algunos casos –casi todos- ha sido de esa manera, aunque otros quizá puedan justificarlo, aunque nosotros no lo vemos así.
Recordamos, antes que nada, que si alguna ideología partidista es similar a las izquierdas es la del Partido Revolucionario Institucional: sus postulados tienen tendencias a un socialismo que procura el bienestar de los demás, no así el Partido Acción Nacional, del que siempre hemos tenido la idea que es el de los ricos, pero los ricos intransigentes, los potentados capaces de pisotear a los demás: los “sinrazón” de la política, los que, cobijados en un catolicismo injustificable obran “en nombre de Dios” y condenan las lacras sociales que, según ellos, constituyen una gran parte de la población: pobres, con costumbres distintas y demás. Esos que nos gobernaron durante 12 años y hoy en día viven en un caos total.
No comprendemos cómo se juntaron agua y aceite: la izquierda y PAN con el único objetivo de “derrotar al PRI”, porque nunca sustentaron su alianza ilógica, con principios partidistas totalmente ajenos y contrarios, lo que reafirma la tesis de que se juntaron –no aliaron: juntaron- con la idea de joder al tricolor, no de ganar para gobernar.+
Gustavo era conocido por su filiación priísta, como lo fueron López Obrador, Ebrad, Muñoz Ledo, Dante Delgado y todos los que han renegado y desertado a otro sitio donde les dan cabida. No importa si tienen convicción de la ideología del partido en cuestión, sino importa que llegue la “figura” para tratar de mantener el registro: esa es la idea de los partidos de oposición al PRI por lo que hemos captado a través de los años.
Gustavo Cárdenas Gutiérrez, como panista fue diputado federal, funcionario federal, alcalde de Victoria y muchas cosas más. En algunas ocasiones se pensó que su postulación tuvo algunos “peros”, sin embargo, llegó y ganó cuando lo hizo, para gobernar la capital en medio del caos propiciado por su animadversión con Manuel Cavazos, entonces gobernador del estado.
Hoy, anuncia que se va con las izquierdas, que abandona la nave, justo cuando más necesita de sus hombres y mujeres para volver a tomar su nivel. Hoy, GCG decide convertir realidad su sueño personal: ser candidato de nueva cuenta, y al no lograrlo con una aparente compra de votos de delegados y demás cosas que, como bien dice: “nunca podrán ser demostradas”, decide emigrar, tirar la toalla, pues.
Las acusaciones del victorense son delicadas, aunque nunca se hará nada ni se sabrá a ciencia cierta la realidad: demostrar que se pagó para comprar votos no es posible lograrlo legalmente, por mucho que unos lo digan: es la palabra de uno contra la de otro.
Lo que no aceptamos, como ciudadanos, es el cambio de partido tan radical, porque nos demuestra que no tiene ideas políticas bien definidas y avaladas por una fuerza política, sino que es simplemente la fuerza de una ambición o sueño personal, que busca por cualquier medio y recurso hacerse de su meta o capricho, como se le quiera ver.
No coincidimos con quien avala el cambio de Gustavo, aunque sabemos que no le quitará el sueño nuestra apreciación. Pensamos que hay que ser congruentes en la vida, honestos, leales a los principios de cada quien, y, como dice el “pópulo”: no chaquetear.
Comentarios: [email protected]