No cabe duda que el turismo sigue siendo una de las actividades rentables de la entidad: tenemos, como todo mundo sabe, recursos de toda índole: presas, lagunas, ríos, playa, montaña, reserva de la biósfera, sierra y más, lo que hace que Tamaulipas se convierta en un paraíso para muchos paseantes, locales, nacionales y extranjeros.
Y la Semana Santa es una buena oportunidad para que muchas personas conozcan nuestra entidad, disfruten de sus encantos y por consecuencia, reactiven la golpeada economía local.
Al respecto, la secretaria de Desarrollo Económico y Turismo Mónica González García debe sentirse satisfecha de las cifras que arrojan los prestadores de servicios y las mismas autoridades locales.
Como ejemplo, podemos citar que en la playa Bagdad, allá por Matamoros, se registró una afluencia de 260 mil paseantes, y los directivos de la industria hotelera anuncian que hubo un 15 por ciento más de ocupación, lo que significa que hubo, como decimos, más dinero en el municipio.
Miguel Villanueva, presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Matamoros anunció lo anterior, y destacó que los resultados, si bien es cierto que pudieron ser mejores, los califica como positivos.
Matamoros tiene una importante afluencia de turistas de nacionalidad estadounidense por la cercanía geográfica: muchos de ellos cruzan a diario para nuestro territorio y propician movimientos en la economía local.
En la Playa Miramar, del municipio de Madero, se registró un aproximado de 626 mil 419 visitantes, principalmente de la capital del vecino estado de Nuevo León: Monterrey. De ese municipio llegan por cientos los turistas que abarrotan este destino playero que por excelencia, en la Semana “Mayor” tiene un inusitado movimiento.
Otros puntos de la geografía tamaulipeca también registraron movimientos importantes: La Pesca, en el municipio de Soto la Marina, Barra del Tordo, los pueblos de la frontera con Estados Unidos y no podemos dejar de pensar en el turismo cinegético y de montaña: sitios como nuestra maravillosa reserva de “El Cielo” registró un importante número de turistas.
En este lugar hay que destacar que algunos tamaulipecos comprometidos con su entorno organizan viajes a la reserva para concientizar a los paseantes de la importancia de la conservación de lo poco de naturaleza que el ser humano ha dejado intocable a estas alturas.
El Cielo se convierte en un interesante paseo gracias, entre otras cosas, a promotores de la educación ambiental como Fredy Reyes o Noé Vargas, quienes han hecho de esta actividad su modo y razón de vida.
La secretaria González García tiene muy buenas cuentas que dar al gobernador Egidio Torre Cantú como responsable del área de turismo, apoyada por la incansable Sonia Torres Saeb, subsecretaria del ramo, así como un importante equipo de promotores, publicistas, servidores y guías de turistas: todos han logrado que la Semana Santa se convierta en un buen pretexto para pensar positivamente en nuestra entidad.
Cierto es que hay lugares que, por su naturaleza no cuentan con suficientes recursos turísticos, pero lo que sucede es que a veces somos un poco –o mucho- ciegos que no queremos visualizar lo bueno que nos rodea.
Victoria tiene el Cañón del Novillo, La Peñita y la Sierra, Los Troncones y otros atractivos más, aunado al proyecto del río San Marcos que permitió que hubiera diversión y esparcimiento para quien no tuvo oportunidad de salir de vacaciones.
No siempre se puede lograr una salida, porque cuesta mucho, y la recesión nos afecta a todos, pero no podemos dejar de reconocer que se hizo una buena labor en todos sentidos.
¿Que se puede mejorar? ¡Claro!, pero vamos, suponemos, por buen camino.
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