No es nada fácil, lo sabíamos desde aquel 4 de enero de hace 27 años, cuando llegó a nuestras vidas, iluminando todo cuanto se podía, a pesar de su gravedad.
Nació con una serie de problemas de salud que lo tuvieron en las maravillosas manos de gente como José Luis Yunes Zárraga, el doctor Berlanga Bolado, el doctor Vélez y muchos más. En el Hospital Infantil de Tamaulipas pasó sus primeros días, hasta que mamá pudo ir a visitarlo: ella estaba en el Hospital General convaleciendo.
En el Hospital Infantil le salvaron la vida a un pequeño nacido aquel 4 de enero, que hoy ocupa parte importante de nuestro corazón, y nuestra existencia.
Han pasado muchas cosas en 27 calendarios: el CENDI de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, un paso perfecto por la Escuela Primaria “Profr. Lauro Aguirre”, o esos años de excelencia en el Centro Educativo Surval; posteriormente, un paso fugaz por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, para concluir sus estudios profesionales en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey –ITESM-, de donde egresó hace ya 16 meses, mismos que le han sido difíciles en el ámbito profesional.
Como a muchos, no tuvo la oportunidad que su estado le ha negado en todos sentidos para incorporarse al mercado laboral. Cierto es que muchos que no lo merecen ocupan los puestos de quien ha luchado por una oportunidad, pero la vida es así.
Tuvo que comenzar una etapa difícil en su vida, para posteriormente, tomar la decisión más difícil –y dolorosa para sus padres- de partir en busca de nuevos horizontes.
Nada justo es que tengas todo a la mano en tu bagaje de la preparación y talentos y se te niegue una oportunidad. Una puerta siquiera no se quiso abrir por situaciones que aún no comprendemos. La vida a veces nos da esos golpes y hay que asimilarlos y sobreponerse, eso quedó más que claro.
Los padres siempre quisiéramos cerca de nuestros hijos, sin embargo, tienen que aprender a volar, sin que ello quiera decir que no caerán y tropezarán: es natural, lo que no es natural es que no se levanten.
Este domingo, luego de haber vivido una maravillosa mañana, supimos la noticia que ya esperábamos: la partida en busca de nuevos horizontes, de algo tangible. Lo demás no contó, y quienes tienen seguro su plato caliente en la mesa se olvidaron de quien busca desesperado una oportunidad para mostrar su valía o su esfuerzo. Eso no vale en nuestra comunidad, y lo tenemos más que claro.
Alrededor del mediodía tomó el camino a su destino.
Nada fácil ha sido para quien está acostumbrado a las charlas con “su” campeón, con el compañero y amigo. nada fácil es ver partir a los hijos, pero finalmente, es lo que se debe pensar y entender: ellos tienen su propio destino, como lo hicimos en nuestro tiempo cada uno: buscando el desarrollo profesional y personal.
¿Qué pensar al respecto?
Que sea todo éxito y victorias, que haya desarrollo, que exista una mejor calidad de vida que la que has tenido, y que el triunfo acompañe cada una de tus acciones.
El “favorito de Dios” es el significado de su nombre, y pensamos que así ha sido, y las pruebas que ha vivido son por algo: un mensaje que hay que entender.
Hoy partes, campeón, en busca de tu propio destino, y no tenemos más que ofrecer que nuestros mejores deseos, la oración para los que pensamos nos cuidan y protegen, y el deseo del éxito en todo lo que emprendas a partir de este momento.
Te vamos a extrañar mucho: tus hermanas, nosotros… siempre hará falta tu sonrisa y tu charla, pero en aras de tu futuro, hacemos votos porque Dios ilumine cada uno de los momentos de tu vida.
Buen viaje, David, Dios está contigo.
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