Cambios en vialidad

Victoria, la capital tamaulipeca ha crecido en forma por demás inusitada: hay asentamientos por doquier: las colonias se han multiplicado y la demanda de servicios con ello. No se puede concebir un sitio donde viva un grupo de familias donde no se requiera infraestructura y servicios y las autoridades lo saben.
Antes, los paseos por la avenida Francisco I. Madero eran deliciosos: una fotografía cuya propiedad corresponde a la familia Flores nos muestra los tiempos en que las familias salían a disfrutar de la alameda y su frescura, con el escaso –casi nulo- tráfico de vehículos.
Hoy, la realidad es otra.
Vemos con gusto las avenidas y bulevares que tiene la otrora Ciudad Limpia, Ciudad Amable, y pensamos en el progreso que ha llegado a diario.
Hay imágenes de artistas de la lente como Pablo Martínez Borrego o Aníbal Martínez Reyes que retratan la Victoria de hoy, y esas avenidas amplias, anchas, donde el tráfico es muy intenso, producto de las muchas rutas de “peseras”, autobuses, taxis y vehículos particulares y oficiales que nos hacen a veces perder la calma.
Son otros tiempos, dirían los abuelos.
Elementos de Tránsito hacen su labor en la medida que pueden y se les permite para que todos respetemos el reglamento actual que, congruente o no, es el que tenemos y hay que observar al pie de la letra, sin distingos de ninguna especie.
Recordamos que los límites de velocidad tienen un objetivo: garantizar la respuesta del conductor en caso de ser necesario, y permitir que todos circulemos en forma armónica. Entendemos que 50 kilómetros por hora como límite en las calles de Victoria es suficiente, sobre todo, por la cantidad de tráfico existente.
También entendemos que en las zonas escolares éste –el límite de velocidad- sea de 20 kilómetros por hora, y hacemos votos porque quienes circulamos por esos lugares lo hagamos con minucioso cuidado para evitar accidentes.
Pero en las avenidas grandes como Carrera Torres, Berriozábal, o el Boulevard Praxedis Balboa, por citar solo algunos, somos de la idea de que se debiera permitir la circulación a una velocidad mayor.
Por mayor no asumimos que hay que irse literalmente “matando”, sino que se permita al automovilista circular, digamos a 60 o 70 kilómetros por hora para que el tráfico sea más fluido.
Cuando vamos rumbo a la unidad gubernamental y el Congreso del Estado, circulamos por una rúa amplia y bien diseñada que bien podría cobijar a los que manejamos a 70 u 80 kmh. sin problema alguno.
En ese sentido, pensamos que nuestras autoridades –síndicos y regidores- podrían establecer una propuesta para el Cabildo en el sentido de permitir que en estas avenidas se pueda incrementar el límite de velocidad, y que necesariamente se instalen letreros que marquen el mismo para que el conductor se acuerde que hay que respetar la ley.
La autoridad debe ser orientativa y no represiva; los elementos de tránsito podrían ayudarnos a concientizar a cada uno de los que manejamos, y hacer que los límites de velocidad estén adecuados a la realidad que vivimos los victorenses y, en general, los tamaulipecos.
Seguramente, alguien cercano a las autoridades municipales podría hacer llegar una propuesta de este tipo, probablemente con un estudio más congruente que refleje las necesidades y solicitudes ciudadanas. Sería muy positivo saber que nos escuchan y que se atienden las propuestas que no necesariamente tienen que ser aceptadas como las pensamos.
Es, pensamos, tiempo de analizar los límites de velocidad para que haya mejor vialidad. En cuanto a infracciones por conducir en estado de ebriedad, creemos que deben endurecerse más. Ahí, n i un paso atrás, pero en los límites de velocidad, ¿no cree que podría reconsiderarse el tema?
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