Cuando Manuel Mondragón habló en la prensa nacional sobre las acciones que llevaron a cabo en la Autopista Del Sol, que comunica a la ciudad de México con Acapulco, dijo enfático que no permitiría el gobierno federal más abusos de grupos que se oponen a las leyes establecidas.
Hay que entender que en un régimen democrático las mayorías mandan y no se debería permitir que grupos minoritarios, inconformes o revoltosos tomen la iniciativa. El poder del pueblo lo hace la mayoría, que se entiende con el 50 por ciento más uno si las matemáticas no fallan.
Minervino Morán, vocero de la CETEG guerrerense dijo que el nuevo bloqueo a las carreteras, afectando a miles –millones- de mexicanos, propiciando inconformidad de la gente que nada tiene que ver con esos asuntos, se debe a que están aferrados a que las reformas educativas tienen que ser como ellos las consideran, sin importar que ellos son menos del 10 por ciento de la comunidad magisterial; el 90 por ciento restante no cuenta para ellos, y piensan que lo que se ha acordado afecta sus intereses, que son meramente personales. Nada tiene que ver el hecho con la democracia, con la decisión mayoritaria.
Olvidan totalmente que ellos debieran ser los que educan a nuestros hijos en las escuelas que nosotros mismos pagamos, con los salarios que con nuestros impuestos llegan a sus hogares y sus mesas.
Olvidan estos integrantes del gremio –que no se les puede decir profesores- que la educación debe ser formal, enérgica, total y adecuada, dejando a un lado las medidas absurdas que hacen como fue el hecho de ir a apedrear la sede guerrerense del PRD o la sede del Congreso local, en un acto de total provocación e ilegalidad.
Manuel Mondragón mostró la forma en que se debe actuar: los contingentes de policías, llevados en forma por demás desventajosa –sin armas, sin forma de protegerse- lograron replegar a este grupo de inconformes en actos que nada tuvieron que ver con violencia, esa que los “maestros” denunciaron y que nunca pudieron probar.
No han puesto en claro qué es lo ilegal de la reforma educativa: ni ellos mismos lo saben, porque piensan que, por mediocres e inconformes les quitarán su trabajo.
Bueno fuera que la ley exigiera actualización en todas las profesiones, y que los que no lo hagan se vayan a la calle a buscar otra forma de vida.
Son vividores que pretenden seguir viviendo como lo hicieron los otrora poderosos líderes magisteriales que nunca supieron siquiera cual es la raíz cuadrada o el producto de una ecuación, menos la fecha de nacimiento de Benito Juárez, que confunden con la llegada de la primavera.
Ignorantes de una ley aprobada y elevada a rango constitucional, no han e tendido lo que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Manuel Mondragón dijo que no permitirían más los abusos a que estamos acostumbrados y que han ocasionado millones de pesos en pérdidas al comercio que invierte su dinero para que México progrese, menos a la industria turística, restaurantera, de servicios y demás.
Los abusos volvieron y nadie quiere tomar cartas en el asunto. Tienen miedo de usar la fuerza del estado contra revoltosos y que les señalen como agresores. No tienen la idea mínima de lo que es el estado de Derecho, pero al parecer las autoridades tampoco quieren entender que todos queremos vivir en paz.
El secretario de Educación Emilio Chuayfet dijo que a los haraganes que no están yendo a trabajar se les descontaría el sueldo o se les daría de baja, sin embargo, solo fue palabrería que quedó en los medios: la autoridad ha cedido de nuevo y los afectados son millones de mexicanos de nueva cuenta.,
Estamos fastidiados de la falta de energía de la autoridad. Hacer uso de la fuerza pública no es actuar con violencia, es hacer valer la ley.
O qué: ¿Entonces todos podemos pasar por encima de los ordenamientos legales sin que haya consecuencias a las faltas cometidas?
Es hora de que el gobierno se valide haciendo valer la ley, pensamos.