Hubo una época en que los fraccionamientos residenciales estaban ubicados en sitios donde se garantizaba, entre otras cosas, el que no fallara agua, que el vital líquido estaría presente todo el año a toda hora. Era el encanto, el “plus” que ofrecían los fraccionadores. Hoy ha cambiado todo.
Actualmente, Victoria vuelve a tener sed. Así de claro, directo, franco.
No hemos tenido la capacidad de cuidar un recurso que era necesario y lo sigue siendo; recordamos cuando se anunció que habría agua para los próximos diez años, y se pensaba que no batallaríamos más.
La obra del ingeniero Américo Villarreal Guerra ha quedado rebasada, en parte, porque no se le ha dado un mantenimiento o actualización necesarios. Las obras necesitan tener de vez en cuando su “manita de gato” para que no caigan; por otro lado, ha habido un crecimiento en el número de tomas domiciliarias y, como dicen algunos expertos, en fugas, que ha propiciado, con la consecuente sequía que vivimos hace años, que el agua no llegue a nuestros hogares.
Somos testigos de que en lugares residenciales está faltando el agua. Esto, para quienes piensan que únicamente falta agua a quien no tiene recursos: hoy e día, el agua falta a todos y está racionalizada en forma por demás molesta y alarmante, pero comprensible.
¿Cómo exigir a la Comisión Municipal de Agua Potable de Victoria que no nos racione el líquido si no llega? En ese sentido, hay que recordar las declaraciones del gerente de la COMAPA José Luis Mata Blanco, quien afirma que se requiere para abastecernos normalmente, de mil 800 metros cúbicos por segundo de agua, y hoy en día se distribuyen únicamente mil 300, es decir, faltan 500 metros por segundo: una cantidad impresionante de agua que no tenemos.
Dice Mata Blanco que trabajan fuertemente en la detección de pozos allá por el Cañón del Novillo, en la distribución de tinacos, la rehabilitación del acueducto de la presa, y buscando eliminar –o al menos, disminuir- el número de fugas existente en la red de la ciudad.
La verdad es que hay mucho desperdicio de agua entre fugas y la gente irresponsable que no tiene idea de la importancia que es el tener el vital líquido.
No concebimos que haya quien aún riega las calles para quitar desperdicios, con una manguera a presión. Hoy en día es un crimen hacer eso.
Pero bueno, tenemos que enfrentar la realidad, y si no queremos batallar más adelante con el líquido, tenemos que ponernos la pila, actuar responsablemente y enfrentar este problema ligero que puede convertirse en el más amargo de nuestra existencia.
Agua, palabra corta que implica vida, desarrollo y muchas cosas más; urge tomar conciencia de lo anterior y permitir que la autoridad haga su trabajo pero nosotros hacer lo que nos toca: cuidarla y administrar nuestro propio recurso.
De nada servirá que la COMAPA regale tinacos o los oferte a mejor precio si no hay con qué llenarlos. El abasto de agua marca la base para el desarrollo de cualquier sitio donde viva el ser humano.
Mata Blanco hace un llamado a la población en varios rubros: el primero: cuidar el líquido, no desperdiciarlo y atender a la brevedad cualquier fuga domiciliaria, sin pensar en que finalmente nosotros la pagamos y ya: las consecuencias las pagaremos todos.
En segundo lugar, que se pague el servicio para que haya dinero que permita hacer las obras que se necesitan.
Y también pide que reportemos oportunamente cuando haya fugas para que se les otorgue la atención necesaria.
La autoridad quiere darnos agua, sin embargo, ésta no se fabrica, de ahí la importancia de cualquier acción que tomemos.
Como parte fundamental de nuestro desarrollo, el agua se convierte en el mayor y más grande tesoro que pueda tener el individuo, porque sin ella, simplemente, no viviríamos.