Cd. Victoria, Tamaulipas.-Hoy como hace 20 años Doña Juana Serna, se ha levantado de madrugada, a las cinco de la mañana para ser exactos a fin de ganarle tiempo al día y alcanzar a acomodar las chochas, los nopales, las pitayas y los pemoles que le dan la sobrevivencia diaria:
“Pa mujeres como una no alcanza para el festejo, el día de la madres es como cualquier otro, porque los hijos tienen que comer y en la casa si no se vende no hay ni para los frijoles, por eso trabajamos desde que amanece sin más esperanza que irla pasando”.
Madre de ocho hijos, sostén de su hogar, comparte que el Día de las madres, no hay regalos ni comida especial mucho menos flores:
“Como quiera uno como madre le da gracias a Dios por la bendición de los hijos, pidiendo para ellos trabajo y menos necesidad”.
Igual que ella piensa Doña Maria Moreno que con tres hijos y ocho nietos, si bien le va un pastel será si regalo:
“Tengo a los mejores hijos y la bendición de mis nietos, pero la situación no da para andar de fiesta o comprar regalos o tener comida especial”.
Coinciden que que el día de las madres les hace recordar la bendición que ello significa asi como redoblar sus oraciones para que a sus hijos la vida les vaya mejor:
“Ese es el regalo más grande que una puede pedir no solo este día, sino siempre”.
Conforme a la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), que con motivo del 10 de mayo da a conocer el INEGI en la entidad la tasa global de fecundidad indica que las mujeres tienen en promedio 2.1 hijos durante su vida fértil.
En lo referente a la situación conyugal de las madres tamaulipecas; 183 mil 799 viven en unión libre, 257 mil 240 están casadas por el civil y religiosamente, en tanto que 235 mil 800, solo por el civil y seis mil 370 tienen vínculos por la religión.
También se destaca que hay 82 mil 400 mujeres viudas con hijos a su cargo, 26 mil, 351 divorciadas, 61 mil, 533 se encuentran separadas del marido; y hay 364 mil 253 madres solteras.
Según estadísticas de natalidad en el estado para el 2010, el 17.8% de los nacimientos provienen de madres adolescentes. Es necesario señalar que la mayor proporción de los nacimientos se concentra en el grupo de mujeres de 20 a 24 años de edad (27.7) y en orden de importancia le siguen las mujeres de 25 a 29 años (24.4); conforme avanza la edad su participación relativa se va reduciendo hasta llegar al mínimo de 0.1% que se refiere a la proporción de los nacimientos de las mujeres de 45 a 49 años.
Más allá de los números, más allá de la fiesta, de los regalos y de las mañanitas tan socorridas para este día, es un hecho que el ejercicio de la maternidad es cotidiano; teniendo como referencia que cada vez más son las mujeres que toman la maternidad por cuenta propia.
En Tamaulipas hay más de 208 mil hogares que tienen jefatura femenina, ante este panorama es emergente que se instrumenten políticas públicas encaminadas al desarrollo de quienes tienen bajo sus hombros la absoluta responsabilidad de sus familias, apunta la Presidenta de la Comisión de Equidad y Género en el ayuntamiento capitalino, Guadalupe Perea Almanza.
“Las cifras del INEGI nos marcan que de los 868 mil 244 hogares que existen en Tamaulipas, 208,940 tienen a una mujer como responsable de su manutención y desarrollo, por eso es un apremio a que desde la sociedad civil, desde las diferentes instituciones, desde cualquier trinchera hagamos equipo con las mujeres que tienen la responsabilidad absoluta de sus hogares, hoy que es diez de mayo es buena fecha para recordar las asignaturas pendientes que hay en este sentido”.
En el caso del municipio de Victoria, ocupa la tercera parte en la entidad con mayor casos de madres solas con 58, 115 casos de jefatura femenina las cuales se encargan en forma total del cuidado y manutención de una población de 79, 611 niñas y niños.
Parte de esta última estadística es Lourdes Sánchez Alfaro, madre de cinco hijos, el más pequeño con síndrome de Dawn, quien comparte que este día solo le pide a Dios lo mismo de cada mañana:
“Salud para mis hijos y tranquilidad para mi familia, como padre y madre que soy en mi hogar, no la tengo fácil, solo Dios sabe las que tenemos que pasar para sobrevivir…pero con todo y eso, no hay mayor dicha que ser madre, hoy me conformo con tenerlo todos a mi lado, aunque no alcance para el pastel”.
Por su parte para mujeres como Doña Tomasa Yepéz de la Colonia Moderna de esta capital le dé gracias a Dios que como cada año, su hijo Tomás se acuerde de ella y le cante su canción favorita desde los Estados Unidos donde radica desde hace 10 años:
-A mis 65 años de edad, es una emoción el 10 de mayo, pues aunque mi hijo me habla seguido, este día ya sé que desde allá estaré escuchando la canción de la “Lupita”, no es que Tomás sea mi único hijo, ya que tengo otras dos muchachas ya casadas, pero ellas viven aquí, y él viene cada cuatro o cinco años, es bien difícil, sentir la ausencia de un hijo, por eso cada diez de mayo, recibo mi regalo por teléfono, aunque claro que me manda mi dinerito para que me haga mi mole.
Rosa María Terán Ramirez es jefa de familia y comparte que como tal no la tiene fácil:
-Ser mujer, ser trabajadora y ser jefa de familia es vivir en el filo de la desesperación, ya que en estos tiempos no hay sueldo que te alcance para lograr sacar adelante a tus hijos, que en mi caso son dos, una de 20 años y el más chico de 12, ambos son estudiantes y dependen al 100% de mí, que no tengo ni derecho de enfermarme, pues vivimos de mi sueldo, que bien que mal nos da para irla pasando.
Desde su punto de vista para las madres, jefas de familia, la vida es una lucha constante:
-Entre comida y el pago de servicios públicos se nos va todo el sueldo, los precios están por las nubes y eso se ve cada que se va a la despensa y las bolsas de mandado cada vez están más vacías; ojala que quienes pueden hacer algo por nosotras, pensarán en mujeres que como yo, todos los día nos levantamos a trabajar, sin importar que llueva, haga frío o esté el calor de infierno por las calles que barremos, hay muchas cosas que necesitamos y una de ellas sería por ejemplo, que no cobraran tanto de luz y que para las mujeres solas hubiera algunas consideraciones.
Pero más allá del reto que significa sacar a sus hijos adelante, cuando María de la Luz, escucha la risa de sus hijos sabe que la vida vale la pena:
-Una mujer con hijos, aunque tenga que trabajar de sol a sol como es mi caso, no tiene más que agradecerle a Dios que en días como este, nos despierten los hijos con un beso, no importa que no tengan ni para regalaron una flor, con su sonrisa es suficiente.
Testimonios van y testimonios vienen dando cuenta que más allá de la comercialización del llamado Día de las madres; de la fiesta y los regalos….Hay motivos de sobra para estar de fiesta.
La tradición de festejar a las madres comenzó en Estados Unidos en 1905, dice el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Sin embargo, la primera vez que se realizó esta celebración en México fue el 10 de mayo de 1922, luego de que el periodista Rafael Alducín publicara una convocatoria para celebrar a todas las madres mexicanas.