Uno de los pasatiempos victorenses y de muchas partes del estado, del país y del mundo es el considerado séptimo arte, el cine.
Confieso a usted que no soy cinéfilo, a la mejor como en las corridas de toros, la fiesta brava, soy “villamelón”, es decir me gusta pero desconozco mucho, más tirándole a nada. En este caso del cine.
Sin embargo me puedo identificar con algunas temáticas que se exhiben en la pantalla grande y en un momento determinado sé cuando el guión puede retratar una realidad denunciante que vivimos en Tamaulipas y en el país. Y de ninguna manera me referiré a las cuestiones de inseguridad, tan cuestionada en estos días.
Una constante de los últimos tiempos es la desesperación de los padres de familia cuando se preguntan por el país que estamos heredando a nuestros hijos. Solo que ya hubo una reflexión en contrario y la pregunta se invirtió: ¿Qué hijos le estamos dejando a México?
“Nosotros los nobles” es el largo metraje mexicano protagonizado por Don Gonzalo Vega en donde “Marcelo” -su “hijo”- al egresar de la universidad, ya tiene auto nuevo, no se preocupa por gastos de renta, comida ni servicios, posee ropa de marca y los gadgets más sofisticados. Lo tiene todo sin preocupaciones ni exigencias laborales. Lo mismo es con sus hermanos. Es el tema central de la cinta, donde se muestra de forma divertida, un problema social que, de acuerdo con los expertos, sólo generará una generación de adultos inútiles y débiles.
“A los hijos no se les está exigiendo nada y por eso es una generación del merecimiento”, señala la colombiana Ángela Marulanda, autora y educadora familiar, entrevistada por Fernanda Familiar, vía telefónica, para su programa radiofónico del Grupo Imagen.
“Son chicos súper débiles: se traumatizan con todo, se deprimen con todo, se quieren suicidar por todo, porque no saben luchar. Les quitamos la capacidad de postergar la gratificación, trabajar duro y de luchar por lo que quieren y todo, por darles demasiado”.
¿Cómo es esto posible? Fácil, tiene al mejor “jefe” del mundo: un papá sobreprotector.
Cada vez son más los jóvenes que viven a expensas de sus padres sin buscar independizarse del todo y sin reconocer el valor de ganarse las cosas a través del esfuerzo.
Con una recaudación de 25.9 millones de pesos en su semana de estreno, la cinta se convierte como la película mexicana más exitosa de la década. Pero más allá de lo económico, el filme ha puesto sobre la mesa de discusión a la “generación del merecimiento”, formada por jóvenes que pasaron a ser la cabeza de la jerarquía familiar.
“Les enseñamos algo muy grave a los hijos: su función es recibir y la nuestra, como papás, es darles. Les enseñamos a recibir, pero no a dar”, señala la autora del libro “De la culpa a la calma”.
“Estamos viendo una cantidad de niños malagradecidos, sin entusiasmo, vagos, de todas clases sociales. Es la “generación del merecimiento”, la generación de los niños que se merecen todo. Ellos ya no piden, exigen”.
Independientemente de estrato social o ubicación geográfica, cada vez se ha vuelto más común ver a hijos que se quedan con sus padres muchos años después de llegar a la edad adulta y terminar sus estudios, aprovechando la oportunidad de vivir sin responsabilidades y sin necesidad de esforzarse.
Una realidad es que no todos los padres pueden dar dinero a sus hijos mensualmente. Lamentablemente en cualquier sector socioeconómico hay papás que despojan a sus hijos de cualquier responsabilidad al permitirles vivir en el hogar sin aportar nada. “Mi muchacho trabaja, no se ha casado. Es ayudante de mecánico, gana poquito, ¿cómo se lo voy a quitar? Si él quiere dar, que sea de su voluntad”, señala un taxista sobre su hijo de 23 años.
Los creadores de la generación del merecimiento, coinciden expertos, son los padres sobreprotectores que perdieron de vista los valores verdaderamente importantes en la formación de sus hijos al tratar de evitarles las carencias o las dificultades que ellos sufrieron de niños o jóvenes.
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